Día dos de mi nueva vida. Kambo.

Objetivos conseguidos, guau, dos días seguidos. Esto es todo un record, jeje. Está bien, a ver como evoluciona la cosa. Yoga por las mañanas, meditar y escribir antes de acostarme. ¿Cuando tiempo seré capaz de sostener esta rutina?

Hoy hemos hecho la segunda parte de la ceremonia del Kambo. Se trata de una medicina ancestral usada por los indígenas del amazonas, que consiste en aplicar el veneno de un sapo de aquella región en unas pequeñas quemaduras, que luego quedan muy chulas... Es un remedio contra casi cualquier cosa, pues dispara y pone al máximo el sistema inmune. A ver que tal me va, comentan que es muy bueno para afecciones de piel. 

El proceso es simple: primero tienes que beber entre 2 y 3 litros de agua. Luego te hacen de 7 a 13 quemaduras con la punta de un incienso, pequeñitas. Y sobre cada una de ellas se aplica el preparado del veneno. Duele, escuece y a partir de ese momento comienzan los escalofríaos, vómitos y el malestar general. Dura unos 10 minutos en intensidad fuerte y otros 20 minutos de recuperación, ya sin vómitos. Después de eso estás como nuevo, como si nada hubiera pasado. Bueno, el cuerpo está cansado y eso, pero el ánimo es bueno, el apetito también, etc.

Esta vez(es la segunda que lo hago) he notado como mi propósito(Sanar la piel y cambiar de paradigma) se mantenía muy presente durante todo el proceso, y cada vez que vomitaba proyectaba la dermatitis fuera de mi. No se, confío en el poder del Kambo para ayudarme en este camino de transformación. Aun queda una sesión, para terminar el proceso. Pero esperaré unos días a ver que tal me siento.

Voy a dormir, mi cuerpo necesita descanso. Mañana más. 


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