Seguir Viajando


Parece que mi tiempo en Toluca llega a su fin, el plan original era salir de aquí el 1 de Diciembre, pero parece que hasta mañana 3 de Diciembre no voy a salir. En gran parte por esperar a Lilit, mi compañera de viaje. La conocí 7 años atrás por el Fotolog y desde entonces hemos sido amigos a través de la red, sin llegar a conocernos físicamente, hasta ahora. Mañana a las 9 de la mañana llega a DF.



Las fotos son del centro de Toluca. Hasta hoy no lo había pisado por el día. La casa de Silvia y Héctor está por las afueras y llegar al centro es media hora andando. Lo hemos hecho. Había una feria de artesanía y nos hemos encontrado con una exposición de esculturas, por la calle, increíbles. La verdad es que el centro de Toluca es precioso...



Aunque ya estoy recuperado del jetlag, a las 10 de la noche estoy que me caigo de sueño. Lo cual no es malo, pues me gusta empezar los días a las 8 o 9 de la mañana y aprovechar el día. 
En esos días he empezado a entrenar: agarro la bici, voy hasta el parque y allí me pongo con el dapo, el palo y la danza. Me he fabricado dos palos de juego: uno de madera y otro de metal. El de madera es pequeñito, pero el de metal son 1,6 metros, con peso para hacer contact. A falta de personas, bailo con mis palos...



Ya tengo una ruta más o menos marcada en mi cuaderno de ruta. Se trata de ir desde Oaxaca a Zipolite y pasar por allí unos días. Luego decidir si nos vamos a Chiapas o a Guatemala. La zona de Zipolite me la han recomendado mucho, es una de las pocas playas nudistas de todo México y podremos acampar allí. A pie de mar, con los servicios de camping, a un precio irrisorio. 
Por los alrededores hay uno de los atardeceres más hermosos de todo México y una reserva de tortugas marinas increíble  Por no hablar de una playa fluvial que se llena de cocodrilos al atardecer. Hacia allá vamos...
Hacia el mar, por fin a bajar de estas alturas, secas como solo boca-seca-man conoce. He estado aguantando hasta ahora bastante bien, pero cada vez noto la piel más seca y el sol quema mucho a estas alturas. Me alegro de empezar a moverme. 



Ayer hablábamos del comercio callejero aquí en México  Y es que, palabras de Héctor, más de la mitad de los mexicanos viven de la venta callejera. Me lo creo. Aquí, cada pocos metros hay un puestito de tacos, de dulces, de patatas, de fruta, de gorditas, de frutos secos, etc. Pero a demás, en los alrededores de las bocas de metro se crean unos pequeños mercadillos de puestos de todo tipo de cosas. Eso por no mencionar a los que se suben a los autobuses o a los vagones de metro. Esos son increíbles  Te pueden ofrecer desde barritas de chocolate, hasta crema de manos, pasando por bolígrafos, maquillaje, gafas de sol, comida, llaveros, fundas de móvil  agendas o Cds de música, que llevan sonando en un altavoz a sus espaldas.


Esto no me sorprende demasiado. Después de todo, en la India o en Egipto, los vendedores asaltaban los trenes o autobuses, intentando vender algo. Pero eso es precisamente lo sorprendente aquí. Aquí son ordenados, nunca entran dos vendedores en el mismo vagón o coche y si lo hacen respetan al primero. De tal manera, en cada parada baja un vendedor y sube otro. Es increíble ver la cola de vendedores ambulantes, con sus variados objetos, esperando su turno en la parada del bus. 
Esto, a demás de ofrecerle la posibilidad de ganarse la vida a miles de personas sin trabajo, acerca el producto al consumidor. Porque tarde o temprano te ofrecerán algo que necesitas, así que opino que es un gran servicio. Yo de momento he comprado una barra de cacao de labios; sabor piña, y unas limas de uñas.


Otra cosa que me llama mucho la atención son los escarabajos mexicanos. Hay miles de estos coches circulando por todas partes, pero lo curiosos es que hay modelos del año 2006, que Wolsvagen sacó reeditando el vehículo original. 
Los padres de Héctor tienen uno y ayer vivimos una de esas escenas ya olvidadas, de 7 personas entrando en uno de estos vehiculos, para volver a casa. De verdad: el espacio es flexible. 
¡No íbamos tan mal! Aquí es normal lo de llenar los coches, la mayoría de los mexicanos, aunque tengan dinero no buscan aparentar. No cambian de coche cada 2 años, ni presumen de las marcas de sus zapatillas o sus relojes. Aquí la vida es mucho más práctica, aunque te encuentres personas con sus iPhone 5... Y es que hay modas que llegan a todas partes.



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