DF

Aquí estoy, sigo en mi camino por Mexico, ayer estuve todo el día por el DF. Fui a acompañar a Silvia, que está dando charlas por los institutos. Estuve un par de horas por el centro yo solo, paseando por el casco histórico. Me puse el MP3 y a caminar la city... 
Cada vez me siento más cómodo, ya casi he superado el jetlag y la altura de Toluca creo que me está fortaleciendo.

Una de las cosas que más me ha sorprendido, de entrada, es la cantidad de policías que había por el centro. Uno por cada 10 personas, más o menos. Todos aburridos, sin hacer nada. No he tenido sensación de inseguridad en ningún momento, aunque no es por la poli, es porque hay miles de personas, de todo tipo y la mayoría tienen pinta de tener más pasta que yo. La calidad de vida en México es como la de España hace unos 15 años, con la tecnología de ahora, claro. Pero las infraestructuras, la diferencia entre las ciudades grandes y las pequeñas(DF/Toluca), receurda un poco el descuido de carreteras y sistemas eléctricos de nuestra vieja España. 
Me he integrado como me integro en Barcelona: caminando con seguridad, sin mirar a nadie, pero viendo a todo el mundo.


Estuve por el gran templo, una catedal increible construida sobre las ruinas de un antiguo templo Maya (A la izquierda). También estuve en los alrededores del palacio de bellas artes(abajo).


La arquitectura en el DF es increíble  hay unas iglesias preciosas, museos y edificios oficiales muy guapos. Vi un jardín vertical capaz de absorber ruido, polición y de generar oxígeno en grandes cantidades(abajo).


También vi a los concheros hacer sus ceremonias de purificación a guiris y autóctonos. Con inciensos, gopeando con plantas el cuerpo de las personas, mientras recitaban cánticos y bailaban al ritmo del tambor. En el video se les ve bailando, con sus pintas de indio...





Luego me encontré con Silvia y fuimos al distrito de Coyacan, el barrio más bohemio y artístico que he visto casi en mi vida. Todo lleno de baretos chulos, restaurantes y puestitos. Rastas por aquí, hippies por allá, carteles por las paredes anunciando teatro, poesía, danza... 
Repentinamente me sentí muy cómodo. Tuve la indudable sensación de que podía encajar muuy bien allí. Lo he marcado como posible lugar en el que vivir algunos años, más adelante. 


Mientras bailaba el dapo en una plaza, se me acercó un chico y me empezó a hacer fotos. Luego se interesó por el dapo y en un momento lo tenía girando. 
Jugamos un rato y luego, hablando con el, descubrí que también se viene al rainbow, en Palenque, que nos vamos a ver por allí. 

Un tío con muy buena energía, pero el viajará por el sur, yo quiero hacerlo por el norte. Me encanta el dapo, siempre atrae a gente interesante... He encontrado un sitio aquí donde me los pueden fabricar y me he hecho con algunas telas y refuerzo. Hoy me acercaré en un rato a ver si puedo negociar un buen precio y empiezo a hacerme unos poquitos dapos más, para jugar con la gente y tal vez para poder venderlos. Tengo el permiso del Tai. Por cierto, ¿conoces la página? www.dapostar.com/



Por último, antes de terminar la entrada de hoy, me gustaría comentar algo que me ha llamado muy mucho la atención. Se trata del contacto humano. Me sorprendí a mi mismo pidiendo perdón a una chica a la que rocé en las escaleras mecánicas del metro (DF tiene una enorme red de metro), ella no dijo nada. Entonces me di cuenta: en Barcelona evitamos el contacto a toda costa y si tocamos a una persona le pedimos perdón. Probé y efectivamente: roces, contactos y pequeños choques no eran rápidamente respondidos con un 'perdón' o 'lo siento'. No se muy bien lo que nos pasa en Barcelona, porque hemos llegado a esos extremos de meta-civismo. Hemos trascendido el sentido común, hasta llegar a la obsesión por no molestar al otro.



Pero ahora estoy en México, cada vez más fuerte, ya vistiendo mis pantalones tibetanos, caminando con seguridad, ya no tengo miedo. Siento a la gente, se que somos hermanos, por eso no tengo miedo. Porque son de los míos, porque somos de los buenos.

Voy a fumar un cigarrito de santa planta, pero de verdad, mañana lo dejo...



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