Creer Que Se Puede

Ayer viví distintas escenas que me han conducido a diversas ideas. En primer lugar estuve rodeando el Congreso en una manifestación completamente pacífica, que no se parece en nada a la que están mostrando por televisión. Yo no vi ni un solo momento de violencia. Pero ante unos 30 anti-disturbios, solté el siguiente discurso en dos ocasiones: 

 'Las ratas han ocupado el congreso y os obligan a defenderles. Un día jurasteis proteger al pueblo y ese somos nosotros. Nos han engañado, estamos gobernados por timadores que se han hecho con el poder y viven a nuestra costa. ¡Pero nosotros somos el pueblo y vosotros jurasteis protegernos!.

Cogidos de las manos rodeamos el perímetro de seguridad que la policía había formado en torno al congreso.


Miles de personas unidas por las manos, creyendo que ese pequeño gesto era en verdad grande. Kilómetros de desconocidos de las manos demostrando que estamos juntos y que podemos unirnos para perseguir un objetivo que todos queremos: un gobierno  para el pueblo y no para los mercados.

En un momento dado la cadena se rompió y nos dijeron que se estaba disolviendo, porque ya habíamos conseguido el objetivo. Así que caminé 100 metros y vi que la cadena seguía, así que volví y animé a las personas que estaban llegando y que se habían sentado a retomar la cadena. Conseguí juntar a cientos de personas que se habían descolgado, porque creí que se podía...

No mucho después la cadena se fue disolviendo y la gente hizo una sentada allí donde estábamos. Así que decidí acercarme hasta Sol, al estudio de un colega: Punto de Encuentro.
Allí estuvimos fumando unos y escuchando otros. Cuando me acordé que tenía algo de Ambito Kinitoh en el MP3. Le pedí de pincharlo en el estudio, pero Edu me dijo que no tenía cable para conectar el MP3. En ese momento sentí que no le apetecía pinchar a otro grupo de rap en su estudio, pero no le di importancia, pues apareció un cable y pudimos conectar el aparato. Sin embargo al abrir el MP3 en el ordenador, no podía reproducir las canciones. Entonces sí que pensé que se trataba de un acto de ego puro y que no quería poner las canciones. Así que un poco de mala gana dije:'Pues nada, pon otra cosa'. Pero entonces me acordé que, según la física cuántica, en ese instante existía un universo donde Edu pinchaba la música del Ambito y otro en el que no. Así que añadí: 'o inténtalo de nuevo'. 
Me daba la espalda. No veía lo que estaba poniendo, si mi música o la suya. Pero comprendí que el egoismo que había sentido que irradiaba de Edu, ¡Realmente venía de mi! Era yo el que estaba creando y creyendo en que Edu era egoista y que no quería poner música de otra gente en su estudio. ¡Yo estaba proyectando ese egoismo, no el! La idea del egoismo se había apoderado de mi y estaba llenando mi mente con pensamientos de que los demás eran egoistas. Así que acepté esto y sentí como me relajaba, como la energía del egoismo perdía fuerza, como la energía a mi alrededor cambiaba. Entonces empezó a sonar Spanish Advices...


Algo más tarde estábamos saturados de estar en el local y decidimos bajar a la calle. Yo les animaba para que se acercaran hasta Neptuno a ver como estaban las cosas. Pero cuando pasamos por la Plaza del Sol vimos mucha gente allí reunida y nos paramos. Al poco unos chicos nos informaron de que iba a comenzar una asamblea. Yo veía que no había muchos ánimos y que la gente se estaba marchando, así que yo también me quería ir a Neptuno. Pero Edu y Enemy se quedaron charlando con la peña que proponía lo de la asamblea. Decían:'la gente se está marchando y deberíamos comenzar la asamblea'. Así que les pregunté:'¿Sabeis como se empieza una asamblea?'. Y una chica dijo: 'Pues pidiendo a la gente que se siente en un círculo, ¿no?'. Entonces pensé:<<¿Porqué no? Vamos a comenzar una asamblea de Sol>>. '¿Me acompañáis? Tengo buena voz para estas cosas, vamos a comenzar la asamblea', les dije a los chicos y nos colocamos en el centro de la gente. 
Proyecté la voz e informé de que nos íbamos a reunir para compartir lo que habíamos visto y sentido en ese día. Nos sentamos y pedimos a los pakis que vendían cerveza que salieran del medio del círculo. Edu y Enemy vinieron corriendo, pensando que iba a hacer algo divertido. Pero 10 minutos más tarde, cuando nos rodeaban cerca de 100 personas y aparecía un megáfono, me indicaron que se iban. Yo seguí un poco más, intentando moderar la asamblea, como modero las asambleas de la Placenta: con mabilidad y dinamismo. Pero no funcionó, la gente decía:'más debate', cada vez que yo proponía una votación. Así que en el instante en el que apareció un megáfono más grande, decidí que era el momento de retirarme, así lo sentí. Era hora de descansar.




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