Estoy en Vitoria. Pasaré por aquí casi todo el mes, eso me gusta, escapar del calor infernal de Barcelona, que me estaba haciendo chorrear estos días atrás. Escribir me ha dado mucha pereza, pero quiero seguir con fuerza, tengo la cabeza llena de ideas y la novela iba muy bien, por eso escribo, aunque no me apetezca, porque ya ocurrió antes, que el blog se convierte en un punto de partida para después escribir sobre Paradigma.
Estaré en casa de Blanka, que lleva un mes viajando y me ha pedido un poco de espacio antes de vernos. A las 21h me ha dicho. Llevo desde las 16h haciendo tiempo. He paseado por esta ciudad tan verde y tan bonita, pero la hora se acerca, tengo ganas de verla. Hubo un tiempo en el que estuve enamorado de ella y tengo que confesar que aun me siento un poco nervioso cuando pienso en verla. Pero es distinto, ya no la deseo, nuestra relación ha evolucionado muchísimo y me ha enseñado a Amar sin poseer lo más mínimo. Estuve años intentando dejar de amarla, mientras ella estaba con otro. Al final me di cuenta que no se puede obligar al corazón a dejar de amar, pero se le puede enseñar a no sufrir. Y eso hice. Ahora soy feliz viéndola con un chico tan bonito como Oian. Sabiendo que recorre el camino de sus sueños: el teatro. Pronto se irá a Palestina, a un importante proyecto. La admiro a la par que la respeto, es muy valiente.
Se acerca el momento, voy a picar algo y luego iré a verla. Por fin, en este momento tan bueno mío, ahora que me siento tan bien. Tengo ganas de compartir mi poder con ella, de hacerla crecer, como suelo hacer, con cada luna con la que me cruzo y quiero. Y quiero.. Quiero verla bailar y crecer, como luna que es, en ciclos de vida, cambiar y transformarse. Una y otra vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario