Hoy he tenido lo que creo que la mayor parte de la gente denominaría: un mal día. Me ha sorprendido oír maldecir a un señor que ha tropezado levemente con una silla y se ha acordado de dios, de los santos y de parte de su familia, todos ellos al parecer se prostituyen.
Yo sin embargo he tenido que luchar contra el mal humor y la rabia, pero creo que solo se me han escapado un par de maldiciones y mierdas. Pero ya se acabó Bilbao, la ciudad del museo ese...
La mala racha ha empezado con la OTA (Que es la ORA de aparcar, ¿sabes?), que no puedes dejar más de X horas el coche en la misma zona y tras pagarlo una vez, luego he movido el coche, pero al parecer no lo suficientemente lejos. En vasco la máquina me explicaba algo así como que no podía poner más tiempo, esto tras una máquina que se tragaba el dinero y otra que no aceptaba monedas. He pensado en poner una nota, pero no tenía boli, así que he puesto mi fé.
No ha servido de mucho y ha ocurrido lo que tenía que ocurrir, que al llegar me he encontrado una nota de amor de uno de esos que van de amarillo por ahí repartiendo alegrías y penas. Más lo segundo que lo primero, pero bueno. Ya lo tenía aceptado de antemano y como solo han sido 12€, pues nada, los he pagado y listo: solo quiero sorpresas agradables en mi vida, no quero cargos raros imprevistos en mi cuenta.
He pillado el coche y me alejaba rumbo a Vitoria, ya metido en la autopista, me he acordado de mi tarot, he pensado en donde lo tenía y me he acordado que estaba en la mochila... la mochila. La misma mochila que dejé en la consigna del hotel y que tenía que haber ido a buscar. Esa mochila que tiene dentro todas mis cosas...
Así que nada, a dar la vuelta tras 5 euros de peaje, a perderme un rato por Bilbao y a volver a pagar otros 5 pavos más de peaje de vuelta... (juro que intenté evitar la autopista, lo intenté, pero me perdí mucho).
Parecía que la racha pasaba, un helado y el aire acondicionado del coche fueron buenos compañeros de viaje, en este día tan extremadamente caluroso. Por desgracia las llaves de la casa de Vitoria las tenía Calvo y estaba en el pantano, chico listo. Así que he tenido que hacer tiempo esperando su llamada.
Para no tener la espada y todos los trastos encima, he aguantado el coche de alquiler pensando que la oficina cerraba a las 20h y me he tomado una cañita justo al lado. Cuando a las 19.29 me he acercado a la oficina a devolver el coche me he quedado loco al ver que habían cerrado.
Respiro, acepto, uso mi mantra de reevolución personal(este es privado). Bien... He dejado las llaves en el buzón y he llamado a un taxi. Listo.
Al llegar he encendido el ordenador y parece que el sistema se ha tostado. Ahora mismo escribo desde un ciber, porque no me arranca el portatil. En fin... Creo que podré recuperar la información que en el tenía, sobre todo la última versión de Paradigma. Por un momento, con una herramienta de recuperación he tenido delante el archivo y a un lado el disco duro externo, iba a salvarlo, pero me ha faltado memoria ROM.
Supongo que la suerte que suele acompañarme hoy se ha tomado el día libre... Se habrá ido a la playa, no me extraña, con el calor que ha hecho...
Bueno, acepto, respiro y sigo... Ahora siento mucho amor, porque hay seres llenos de amor en el mundo que me lo transmiten todo el tiempo, eso también lo acepto y es más fuerte que cualquier ilusión de problema. Al final todo está bien, en fin...
No se cuando recuperaré el ordenador, pero tal vez esté unos días sin escribir.
Santi Pegaso.
PD. dejo aquí el dibujo que me quiero tatuar...


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