Agua Bailando


.Agua (Recomiendo escuchar esto mientras se lee: Everithing int its right place)

Es una de esas raras ocasiones en las que Taiki sale de su habitación en la segunda planta para algo. Estamos en el sótano del centro social, donde hay una jam de danza contact improvisación. Hay una decena de cuerpos moviéndose por el espacio.

Le miro a los ojos, nuestros cuerpos están apoyados por el antebrazo, compartiendo el peso en equilibrio; si uno se apartase, el otro caería. Caminamos en círculos, sin apartar la mirada un ápice el uno del otro. Sintiéndonos. Profundamente. Paso, a paso, a paso… Nuestros corazones latiendo al mismo ritmo. Nuestras respiraciones sincronizadas, como si fuéramos un solo ser, me siento totalmente conectada. El tiempo se estira en segundos que se hacen eternos, como la profundidad de nuestras miradas.

Ahí viene.

Siento el desequilibrio, me dejo llevar, Taiki me acompaña sin miedo. Caemos durante un instante, en el que nuestro cuerpo fluye por el brazo hasta hasta el hombro y de ahí hacia el cuello. Siento como las fuerzas se equilibran, nos lanzamos hacia arriba sin esfuerzo, suspendidos por el flujo del peso entre los cuerpos. Como si fuéramos llevados por la marea que viene y va y viene y va, oscilamos en un equilibrio precario y hermosos, entre cuerpos.

El movimientos se transforma todo el tiempo, cambia a dirección ascendente y nos vemos espalda con espalda, en un lugar que dura el instante que precede al momento en que nuestros cuerpos ceden y caen de nuevo. Vsuavemente hacia el suelo, llevados por el empuje inicial, fluimos en busca de un equilibrio que no llega que se hace de rogar. Que nos lleva a bailar en un espacio sin tiempo. O con un tiempo distinto, un tiempo fuera del tiempo que se frena y se acelera, como el movimiento de nuestros cuerpos ahora. Ahora parados, cabeza con cabeza, fuertemente pegadas nuestras frentes como único punto de apoyo de nuestros cuerpos en equilibrio. Descansamos en la mirada de cíclope del otro. Y respiramos, no hay prisa, se alarga el instante…
Ahora. Vuelve el movimiento.

Así. Sí...

Bien...
Muy bien... ¡Voy!

Despacio, despacio, cuidado.

Así…

- Compartir peso es compartir Amor.- Le digo al oído cuando su cabeza pasa cerca de la mía. Y seguimos bailando.

Siento la entrega absoluta de su ser, envuelto por el movimiento, confiando ciegamente en mi, al margen de todo pensamiento. He bailado contact durante tanto tiempo, que siento el flujo con facilidad, está ahí, solo tengo que pararme a escuchar un momento y surge la total naturalidad del movimiento. Apago el pensamiento y me dejo llevar.

Veo a la gente fluir alrededor, la jam está animada. Hay hermosos bailarines que hace piruetas y se expresan de verdad,  es uno de esos momentos bonitos donde todo parece que encaja, donde parece que una mano invisible nos estuviese moviendo a todos en armonía. Sin embargo es pura improvisación, cada cual está en su viaje, bailando su experiencia, pero parece todo tan armonioso en este silencio, que es la músca que nos une.

¡Voy! Siento su cuerpo aceptar mi lanzamiento, me coge en brazos, da un giro y me devuelve a tierra. Tropezamos al aterrizar. Busco el suelo con las manos, consigo apoyar un pié, pero Taiki me agarra la otra pierna. Pienso tiernamente cuantas veces hacemos daño al otro por intentar ayudarle y sin querer, hacemos las cosas más difíciles. Tantas veces hacemos tropezar al otro por nuestras ansias de cuidarle...

Caemos aparatosamente al suelo, amortiguo con la mano y el pie, pongo el cuerpo en forma de cuchara y terminamos por aterrizar casi con suavidad... El baile nos  ha traido hasta aquí, podríamos seguir, usando la caída como punto de partida para construir nuevos movimientos, pero Taiki aun no tiene tanta fluidez. Lo siento así: es un momento de descanso...", Paradigma, Santi Pegaso.

(Sigue...)

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