Manifiesto Paradigma

"El tema crucial de hoy en día es: ¿Cómo podemos crear una sociedad, en la que la dominación del ser humano sobre el otro y la destrucción de la naturaleza sean descartadas?

La búsqueda de una sociedad así, nos llevá a la conclusión de que la ideología de crecimiento ha de ser abandonada. De que necesitamos un nuevo modelo de acción, donde los objetivos antes enunciados sean viables, que necesitamos la formulación de un proyecto político y social que responda a la crisis histórica de la nación, a la destrucción planeta y que trabaje sobre el conjunto de las relaciones sociales.
Reconocer todo su alcance estratégico, invitando a crear una forma de acción social que tenga como objetivo la conquista de la autodeterminación en un espacio político coherente.

El capitalismo por su propia definición tiene fecha de caducidad. Fecha que debería ser adelantada con tan solo constatar que apenas tres ciudadanos norteamericanos -Bill Gates, Paul Allen y Warren Buffett- poseen, juntos, una fortuna superior al PIB de 42 naciones pobres, en las cuales viven 600 millones de habitantes. Es una relación de 3 a 600.000.000, así de equilibrado está el mundo...

Si las naciones ricas quisieran la paz, suprimirían sus contratos bélicos y cancelarían las exportaciones de armas al Tercer Mundo. Si quisieran el fin de las drogas, erradican los paraísos fiscales y prohibirían la exportación de éter y acetona desde EE.UU. a Colombia.

Nuestro grito es el de Gaia: la Tierra sodomizada por el ánimo de lucro, con graves amenazas por ende, al medio ambiente y al equilibrio ecológico.
Son las naciones ricas las que más contaminan entregando nuestros impuestos a empresas que contaminan nuestros ríos, los mares, que derrumban nuestros bosques, que exterminan fauna y flora en todo el planeta.

Nuestro grito expresa el deseo de que el FMI sea sustituido por una institución reguladora de las finanzas internacionales efectivamente democrática, donde todas las naciones tengan igual poder de voz y de voto. Donde los presupuestos generales fueran decididos de manera democrática desde cada pais. Derrumbar el proteccionismo de los países ricos, ecuanimizar las posibilidades de acceso al capital, poner en marcha sistemas presupuestarios por democracia directa, esa es nuestra misión.

Parece mentira que nos dejemos vendar los ojos con lo que llamamos la Sociedad del Bienestar, cuando hay millones de personas que pasan hambre y sed cada vez que nosotros abrimos el grifo o consumimos un alimento envasado y manipulado. Parece mentira que podamos vivir despreocupadamente cuando se calcula que más de 27 millones de personas, en su mayoría mujeres y niños, son esclavos sexuales. Cuando según la UNICEF, existen más de 346 millones de niños y niñas que trabajan y son explotados; de los que se calcula que tres cuartas partes son explotados en situaciones que ponen en riesgo su vida, violan sus derechos o atentan contra su dignidad. Creyendo que con menos de 1€ al día ellos pueden vivir. ¿Ellos sí, pero nosotros no?
Nos hemos acomodado es este sistema fascista planetario, del que somos cómplices, explotando a los que menos tienen para garantizar nuestro propio bienestar. Para eso se crearon las organizaciones de ayuda humanitaria: para lavar conciencias. Subvencionadas por los gobiernos que con la otra mano destruyen y roban sus recursos naturales... Deberíamos sentirnos avergonzados de pertenecer a este primer mundo, cuando con nuestro bienestar conlleva a la destrucción del resto del globo terráqueo. Deberíamos exigir a nuestros gobiernos un cambio de rumbo. Si apoyase tanta gente el cambio como apoyan el futbol o los programas del corazón, tendríamos la fuerza del pueblo suficiente como para provocar un cambio.

Un poco de liberación es lo que tenemos que compartir, no puede ser que el negocio de la vida esté en manos de quienes no la aman ni la respetan. Os lo digo para que aprendáis de la experiencia: necesitamos cambiar... Necesitamos compartir toda esa fuerza artística, política y social, toda esa creatividad que nos están mutilando, con sistemas privativos, contratos, clausulas y patentes.¡Tenemos que liberarnos, tenemos que actuar ya!”

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