
La necesidad de perpetuación del sistema capitalista viene dado, en parte, por la herencia de desigualdad traida desde las antiguas monarquías.
Donde el reparto de poder con la iglesia era suficiente para el control social.
El viejo pacto incluía el reparto de los beneficios obtenidos de este sistema.
Las fuerzas de control acuerdan trabajar juntas a cabio de beneficios anuales.
Los beneficios anuales garantizados son lo que hoy en día llamamos capitalismo. Donde, por definición, cada año hay que ganar más que el anterior y así poder repartir los beneficios entre todos los 'accionistas' del sistema de control.

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