Sucede

Bailo en la plaza pontevedra al ritmo de guitarras y baterias. Me dejo llevar, conecto con la danza sin miedo, con total libertad y me siento bien... Pienso tanto en Blanka como en Laila, me moriría un poco si no volviera a bailar con ellas, me guistaría tanto que vinieran a verme y bailar con ellas en la noche del orzan, en las calles, algo más que en sueños como sucede ultimamente...

Silvia llena también mi cabeza de recuerdos, sobre todo el otro día en ese concierto de Fito que me encontré sin venir a cuento. Fue casi una hora cantanto sin descanso, una canción tras otra, me las sabía todas.

Y mi cabeza de arriba a abajo en la Green el sábado viendo a los Seis Senseis, por fin. Impresionado, unas letras increibles y una puesta en escena muy potente. Son tan buenos que creo que van a llegar, llegarán lejos, seguro.

Y jugando al Prototype horas hasta perfeccionar mis movimientos, hasta desarrollar el arte de la lucha, el arte del camuflaje, agilizando mis dedos. Como cuando bailan en mis manos las bolas chi mientras paseo al perro hora tras hora hasta que cae la noche sobre mis hombros y toca volver a casa...


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