Mi princesita en miniatura de mirada increible. Me pasé tanto tiempo perdido en los intrincados detalles de su iris; como si se tratara de un hermoso fractal, se transformaba y se retorcía en un bellísimo prisma de luz azul.
También sabe volar. Subida a su tela roja volaba por los aires con alas inventadas. Con ese maquillaje que la transformaba en una Diosa. Ahora estudia para llegar a ser una. Circo, en este siglo en el que vivimos se puede estudiar hasta circo. Y gratis. Hay lugares para todo y para todos solo temenos que encontrar el camino que lleve a nuestro sitio.
Mai, mi artista, mi niña y compañera durante tanto tiempo... sus larguísimas trenzas caían sobre su cuerpo desnudo cuando hacíamos el amor. Recuerdo cada detalle: el pelo enredándose entr nosotros, sus pequeños y duros pechos, su boca pequeñita y dulce, su enorme corazón.
Leia es la perra de Mai y está un poco enamorada de mi. Ahora ya no tanto, pero me quiso mucho y me extraña, lo se, puedo sentirlo. Y yo a ella. Las extraño a las dos, aunque se que están cumpliendo sus sueños, así que mi corazón se alegra por ellas, aunque estén lejos, pronto iré a verlas. Torino, Turin, un lugar interesante, aunque muy frío según dicen.
Invoco ángeles de luz sagarda para que cuiden de mis dos amores, pues las quiero con toda mi alma, quizás a la niña un pokito más que a la perrita. Pero las quiero tanto, tanto, tanto, que no necesito ni el teléfono para saber como están, para saber como se sienten. Sé que todo está bien, sé que está muy liada, muy ocupada, esforzándose mucho. Pero sé que le irá bien. Todo el mundo la quiere y muchos son los ángeles que cuidan de ella.
También sabe volar. Subida a su tela roja volaba por los aires con alas inventadas. Con ese maquillaje que la transformaba en una Diosa. Ahora estudia para llegar a ser una. Circo, en este siglo en el que vivimos se puede estudiar hasta circo. Y gratis. Hay lugares para todo y para todos solo temenos que encontrar el camino que lleve a nuestro sitio.
Mai, mi artista, mi niña y compañera durante tanto tiempo... sus larguísimas trenzas caían sobre su cuerpo desnudo cuando hacíamos el amor. Recuerdo cada detalle: el pelo enredándose entr nosotros, sus pequeños y duros pechos, su boca pequeñita y dulce, su enorme corazón.
Leia es la perra de Mai y está un poco enamorada de mi. Ahora ya no tanto, pero me quiso mucho y me extraña, lo se, puedo sentirlo. Y yo a ella. Las extraño a las dos, aunque se que están cumpliendo sus sueños, así que mi corazón se alegra por ellas, aunque estén lejos, pronto iré a verlas. Torino, Turin, un lugar interesante, aunque muy frío según dicen.
Invoco ángeles de luz sagarda para que cuiden de mis dos amores, pues las quiero con toda mi alma, quizás a la niña un pokito más que a la perrita. Pero las quiero tanto, tanto, tanto, que no necesito ni el teléfono para saber como están, para saber como se sienten. Sé que todo está bien, sé que está muy liada, muy ocupada, esforzándose mucho. Pero sé que le irá bien. Todo el mundo la quiere y muchos son los ángeles que cuidan de ella.
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