Decido

No será por no decir, tal vez tenga que escribir para salir de aqui, para intentar transmitir, nada, sin decir, nada, tan vacías palabras, que empiezo a prenguntarme para que escribo, hay algún sentido? la vida tiene uno?, lo tiene? lo tendrá de verdad? porque las cosas a veces parece que no sirvan para nada, pasan y se van y nada, se escapan como el aire de nuestros pulmones y como sueños lejanos se pierden en la niebla de la memoria. Encuentros, cuentos, entramos entre extraños, testigos mudos de vidas de otros u otras, andamos tras objetivos basados en ideas, influencias impuestas inculcadas desde la más tierna infancia. Idas y venidas, van y viene, fuimos y volvimos, lo intentamos, luchamos por ello, seguimos luchando, por amor, andamos tras las respuestas y solo más preguntas, más y más y más incognitas y momentos de claridad en medio de la espesura de pensamientos, actos y experiencias; claridad, súbita y repentina, cálida y fresca. Claridad, cierta y segura, confianza creyente de si misma.

Salimos de nosotros mismos a explorar cerca del abismo un lugar donde nada ni nadie ni nunca ninguno pudiera entrar a buscar la respuesta inesperada al despertar de la doble llegada del alma cansada y esperar volar sin rumbo por puro placer de espíritu puro yacimos ayer quisimos volver a vivir sin ver ni pensar y medrar sin medir si ver sin juzgar sin llegar nunca al fiN

Jugamos caprichosos y confiados, tarnkilos y pillos, niños escondidos en el más secreto lugar(las más profundas profundidades del centro: a la derecha de la izquierda, debajo de arriba), silenciosos para no ser vistos, coquetos chiquillos secretos en el fondísimo de nosotros mismos, juguetones lirones tramposos y lloricones.

¡LLoricón tú!

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