Un Fin de Semana Cualquiera


Eran más o menos las 17:30 del viernes, yo caminaba por calles del gótico, recién salido del trabajo, cuando sonó el movil. Era Silvinha, estaba en casa y le parecía bien que fuera a verla.

30 minutos caminanado por esta ciudad de bonitas fachadas y agradables sorpresas. Buena música en mis odios y energía guapa en el cuerpo. Recuerdo una calle estrecha, con un fuerte viento soplando y cientos de hojas revoloteando sobre mi cabeza, como en un otoño de un capricho de la primavera, compartí el momento con otro transeunte, una sonrisa de complicidad y una despedida en forma de 'hola'.

Con Sil comparto música y conversación de casi dos horas. Lo mejor, cuando empezamos a hablar que como chupar bien una polla y yo le empecé a aconsejar en base a mi experiencia pasiva. Grandes artistas han pasado por mi vida, también aficionadas y primerizas. Pero de todas se aprende (lo bueno o lo malo) y a muchas se enseña...

No me queda tiempo de ver a Dopico antes de trapecio. Sólo trabajé 7 horas, pero estoy cansado. No entreno al 100%. Blanka trae el portatil y le paso unas bases de Dios Ke Te Crew. Me esfuerzo al máximo en mis acrobacias, pero me falta potencia. Estoy muy fuerte, pero aun no lo bastante, añoro la fluidez y resistencia de antaño...

Al salir llueve, pero alargamos la despedida todo lo posible, con la energía de trapecio aun a flor de piel.
Como el sabor de boca después de una buena comida, fumamos junto a una biblioteca, planificando un espectáculo de junio. Hablamos de videocreación, de Especia Melange, de fechas y de eventos. Pero en realidad hablamos del amor y del respeto que tenemos unos por otros, de como plasmar eso sobre el mundo y de como extender ese amor y respeto más allá de los ensallos.



El sábado aun es más duro... 10 horas y media demasiado largas. Me da tiempo a tener dos bajones y a recuperarme de ellos. Lo mejor: un buen rato cortando limones al ritmo de musiquilla, en compañía de un café muy negro y muy largo... Un montaje, un banquete de lujo y un bautizo-bufete.

Hablo con Virginia y descubrimos que la feria de Abril en Barcelona es más tarde, en dos o tres semanas. Cambio de planes: quedamos en el Bahia a las 21.30, 22.00.

Llego a casa cansado del trabajo. Me encuentro todo acelerado. Enchufo 'Sublime' en el equipo de música del salón, caliento agua para el Mate y me hago un canuto.

El ambiente cambia. Mis compis se preparan para el concierto de la Kinky Beat en la Capsa, tienen prisa, pero la prisa mata. Así que con la calma, nos preparamos todos para salir y acabamos saliendo cenados, mateados y fumados, juntos.

Cuanto me arrepiento de no haberles seguido... todo el mundo llega más de media hora tarde. En ese tiempo conozco a una gallega negra, con la que hablo de la luna, de la gente, de la bondad y la maldad, del mundo, de la vida, del dinero, del respeto, etc. Ella vive en la calle, pero una vez tuvo 50 millones de una indemnización, por una pierna que arrastra y la obliga a usar baston. Después de las conversaciones, dos canutos y media hora, se despide cantando: 'si yo fuera rica...'

Llega Virgi con el novio. Ella viste enseñando gran parte de su cuerpo y de sus tatuajes. Hace frío para estar fuera. Le digo que entro después del canuto que se está haciendo un italiano al que acabo de conocer. El italiano (Dani?) habla italiano. Yo español. Pero le entiendo perfectamente y el a mi, nos entendemos desconociendo nuestros idiomas, otra comunicación es posible.
Llega Silvia, con una energía muy trankila. Entraremos en el Bahia, me sentiré rodeado de conversaciones aburridas, intentando hacer lo mejor posible mi ejercicio, pero mareado y un poco rallado, espero el final con calma. Al final me animo e irradio buena energía. Pero nos retiramos temprano, el relog marca las tres cuando comenzamos a caminar para casa.

Duermo con Silvia. Veo como se desnuda ante mi, yo me desnudo ante ella. Ella se pone el pijama y yo, con mis calzoncillos, me meto en la cama a su lado. Dormimos como buenos amigos borrachitos. Amor y respeto en una misma cama.


A las 9.30 me levanto para ir a una marcha para salvar el Coiserolla. Silvia ni se inmuta. Dejo allí mi abrigo largo de cuero y con cara de muerto voy al lugar de la cita.

Llego justo cuando la marcha está comenzando a moverse. Blanka me dice que llegará 25 minutos tarde. Me siento en una piedra a la sombra, pongo en el mp3 música que Lucia me trajo de China. Y empiezo a meditar... primerotrato de hacer mi ejercicio, pero recuerdo que es mejor no hacer nada y me relajo para, simplemente, observar mi mente.

Encuentro la paz durante 30 minutos. Hasta que ella llega, con un par de tíos más.
Me da su beso, como de costumbre, pero noto una timidez como si no quisiera que alguno de ellos lo viera. Uno es Cheche, creo que se la folla de vez en cuando. Se miman y acarician de a ratos. El otro es Alex, todo un personaje con el que mantengo unas conversaciones muy interesantes. Me regala una chapa que pone: ' Are you here now?'. Me encanta...

Nos paramos a preguntar y hablar con todo viandante viviente. Caminamos y escalamos sin tener nunca del todo clara la ruta. Pero un par de horas más tarde llegamos a lo alto del Tibidabo. Allí está Marta, veo a Nerea con sorpresa y alegría, y comemos en compañía de toda la gente de la marcha.

Alex me echa las cartas y me sale libertad, prudencia en el amor, me dice que no firme el contrato y que tengo ante mi todas las herramientas que necesito para mi iluminación. Nada que no supiera, pero me ayuda a reafirmar posturas.

Tras una danza con una gran vara de bambú que encuentro, el grupo se divide para no volver a unirse. Pierdo de vista a Blanka, Ingrid, Cheche y Alex.
Camino otras 2 horas, con la gran vara de bambú como bastón, entre árboles y naturaleza; flores, valles y el sol alto como él sólo, brillante en el cielo.

Pacticamos unos equilibrios en un verde campito y luego vamos a ver unas casas que podrían ser okupadas. Una de ellas está totalmente destruida. En la siguiente, fuerzo una puerta que no lleva a ninguna parte y la última está en proceso de rehabilitación.

Conocemos un precioso y enorme perro que se enamora de nuestra Leia y nos sigue algún tiempo. Pero finalmente, el amor no es más fuerte que las barreras del tren y se separan.

Ejecuto mi ejercicio con una dedicaciónque me lleva a decidir que mañana pasaré al siguiente. Despacio, muy despacio, quiero estirar el curso hasta San Juan, más o menos. Aun necesito un guia, un maestro, aun quiero saborear un poco más todo esto...

Estoy destrozado, mañana es un día de danza y trabajo. Me voy a la cama.


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