Un día largo ese de ayer... Me despierto a las 9:10, 10 minutos más tarde de la hora a la que se supone que tendría que estar trabajando en el Marina.
Salgo corriendo, llego y me pongo las pilas. Me despido de toda la peña, el lunes empiezo en el Skippe, así que se lo cuento a todo el mundo, con buen rollo. Todo sobre ruedas, hasta la hora de firmar, cuando descubro que me han robado hora y media. Da igual, no quiero conflicto, es mi último día, hasta ahora lo he hecho muy bien, voy a acabarlo bien.
Me tomo una birra con Alberto y me voy directo a la Barceloneta, al centro cívico, a bailar Contact.
Hacía tiempo que no iba, ya casi no me acordaba de lo que era ese mundo. Ese universo de libertad y de mágia infinita. Bailar como la lluvia. Retumbar al ritmo de los relámpagos. Meditar contemplando a unas 20 personas bailar este estilo único, impredecible y completamente impregnado de Amor. No tengo el día para bailar acompañado, me trastranco con la gente. Pero me siento muy bien bailando sólo y lo hago con pasión y locura...
Cuando salimos brilla el sol, hablamos como siempre, saboreando ese momento, como si después de una orgía se tratase. Me fumo medio cigarro y camino con Nerea hasta el metro, actua Amparanoia gratis y no voy a perdérmelo.
Llego al concierto, suena El Kapel, muy buenos. Dejo las cosas junto a la valla de seguridad, en primera línea, y empiezo a bailar. Estoy sólo, pero eso no importa, no importa en absoluto estar sólo cuando lo único que quieres es bailar. En esos momentos, estar sólo, es una ventaja.
Tomo una, dos cervezas y llegan Rosa y Celine (por fin averiguo el nombre de esa chica francesa). El ejercicio no ha abandonado mi mente en todo el día. Me siento realmente bien, no puedo sufrir, soy consciente de mi impecabilidad, de mi perfección, en todo momento. Cuatro, cinco cervezas no hacen que me olvide, la danza, Silvia, Ana, Marta, Fred, son compañeros que van llegando, pero mi certeza sigue intacta.
Suena Amparanoia, estamos en primera línea, bailamos todos y todas. Decido ir al baño, Rosa viene conmigo. Nos metemos juntos, pongo el seguro a la puerta, ella saca la bolsita y empieza a preparar dos tiros sobre mi movil. Le pido que me deje hacerlo, siempre me ha gustado perfilar líneas. Nos metemos las rallas y después nos empezamos a enrollar. Ella no me gusta demasiado, pero siempre es agradable que una boca muerda la tuya y de todas formas, no podré follármela.
Volvemos al concierto con 6 cervezas. La luna brilla alto en el cielo, ya está casi llena. Soy pleno y feliz, todo irradia un resplandor de perfección y de paz. Pero el ego sigue ahí, está como escondido, pero sigue ahí. Soy consciente de que las drogas me crean un estado de paz y bienestar, pero no eliminana el origen del conflicto, sólo lo cambian de sitio. Siento el conflico en la periferia del instante, en algún sitio, esperando volver. Mantengo mi ejercicio y entrego el momento.
Termina el concierto, estoy relamente embriagado, pero la veo con perfecta claridad. Me mira a los ojos pero no me reconoce, ella también está borracha, se da media vuelta y comienza a caminar, pero la alcanzo, le tapo los ojos y no se asusta, se gira y su cara se llena de sorpresa al reconocerme, me abraza con mucha fuerza.
Nos olvidamos de nuestro besito ritual, demasiada casualidad. A su lado Ingrid, a la que abrazo con entusiasmo y Elena, a la que conozco al momento siguiente. Hablamos los tres, Blaka, Ingrid y yo, apoyados en la balla del concierto, cuando me doy cuenta y las presento: 'Silvia, ven!. Blanka, Ingrid, esta es Silvia, mi mejor amiga'. Luego, Silvia me dirá que ya la había visto, que se había sentido atraida por ella, que desprendía muchísima fuerza.
Blanka viste extraño, como siempre, baila, baila mucho, me siento rodeado por su presencia, pero no puede afectarme. Al menos aun no.
Rosa consigue un par de pases para el backstage y me cuelo a la zona vip con ella. Luego saco los pases y le digo a Silvia que entremos, les pedimos al resto que esperen, que vamos a ver si hay algún plan guapo y volvemos en seguida. Pero tardamos demasiado y cuando volvemos sólo están Fred y Celine, y Alberto y su colega.
Sin querer la busco mientra tomamos la última birra, mientras caminamos hacia el nit bus. Me duele. Me siento mal. Siento que no puedo seguir con el ejercicio, siento que el sufrimiento está justificado. Tendré que repetir el ejercicio, pero no importa, quiero que dure, quiero hacerlo bien. Puedo elegir el momento de aprender cada cosa, puedo elegir que una lección dure más de un día, y así lo hago.
Caminamos a casa de Silvia. Alberto se despide en su misma calle, en una situación surrealista con focos y un equipo de rodaje trabajando a nuestro alrededor.
Estamos borrachos y casi desnudos en la misma cama. Silvia me dice que tiene un problema de circulación, está helada. Comienzo a masajearle las piernas, los muslos, las cachas, está helada, pero poco a poco entra en calor. Tiene las piernas bastante abiertas y sólo lleva un tanga y una camisetilla. Es preciosa. Mis manos se acercan a su coño de vez en cuando, mi polla está dura y en ese momento sé que podría hacer con ella lo que quisiera (menos follar, por las putas berruguitas, claro). Seguimos hablando, la tapo para que no coja frío y me meto en la cama. Me cuenta que Chavi le ha dicho que no conecta con su forma de besar. ¿Como alguien que supuestamente te quiere, puede decirte algo así?. La beso, mi lengua entra en su boca, juega con la suya unos segundos y después seguimos hablando. No he sentido nada, creo que ella tampoco. De alguna manera sólo es una escenificación de besos vacíos. Le digo que no me gustaría follar con ella, que es demasiado bonito lo que tenemos. Me dice que está confundida, que lo está pasando mal.
Eso no puede ser amor, decimos, el amor no puede joderte así la cabeza. El amor es todo lo otro, lo bueno; pero los ralles, el sufrimiento, no, eso no puede ser amor.
Por eso no quiero que pase nada con Blanka, creo que lo pasaría mucho peor después de acostarme con ella. Quiero que sea una brisa fresca en mi interior, no un látigo con el que castigar mi espalda.
Con Silvia estoy descubriendo algo mucho mejor que el sexo. Con Blanka quiero descubrir algo mucho mejor que el amor.
Salgo corriendo, llego y me pongo las pilas. Me despido de toda la peña, el lunes empiezo en el Skippe, así que se lo cuento a todo el mundo, con buen rollo. Todo sobre ruedas, hasta la hora de firmar, cuando descubro que me han robado hora y media. Da igual, no quiero conflicto, es mi último día, hasta ahora lo he hecho muy bien, voy a acabarlo bien.
Me tomo una birra con Alberto y me voy directo a la Barceloneta, al centro cívico, a bailar Contact.
Hacía tiempo que no iba, ya casi no me acordaba de lo que era ese mundo. Ese universo de libertad y de mágia infinita. Bailar como la lluvia. Retumbar al ritmo de los relámpagos. Meditar contemplando a unas 20 personas bailar este estilo único, impredecible y completamente impregnado de Amor. No tengo el día para bailar acompañado, me trastranco con la gente. Pero me siento muy bien bailando sólo y lo hago con pasión y locura...
Cuando salimos brilla el sol, hablamos como siempre, saboreando ese momento, como si después de una orgía se tratase. Me fumo medio cigarro y camino con Nerea hasta el metro, actua Amparanoia gratis y no voy a perdérmelo.
Llego al concierto, suena El Kapel, muy buenos. Dejo las cosas junto a la valla de seguridad, en primera línea, y empiezo a bailar. Estoy sólo, pero eso no importa, no importa en absoluto estar sólo cuando lo único que quieres es bailar. En esos momentos, estar sólo, es una ventaja.
Tomo una, dos cervezas y llegan Rosa y Celine (por fin averiguo el nombre de esa chica francesa). El ejercicio no ha abandonado mi mente en todo el día. Me siento realmente bien, no puedo sufrir, soy consciente de mi impecabilidad, de mi perfección, en todo momento. Cuatro, cinco cervezas no hacen que me olvide, la danza, Silvia, Ana, Marta, Fred, son compañeros que van llegando, pero mi certeza sigue intacta.
Suena Amparanoia, estamos en primera línea, bailamos todos y todas. Decido ir al baño, Rosa viene conmigo. Nos metemos juntos, pongo el seguro a la puerta, ella saca la bolsita y empieza a preparar dos tiros sobre mi movil. Le pido que me deje hacerlo, siempre me ha gustado perfilar líneas. Nos metemos las rallas y después nos empezamos a enrollar. Ella no me gusta demasiado, pero siempre es agradable que una boca muerda la tuya y de todas formas, no podré follármela.
Volvemos al concierto con 6 cervezas. La luna brilla alto en el cielo, ya está casi llena. Soy pleno y feliz, todo irradia un resplandor de perfección y de paz. Pero el ego sigue ahí, está como escondido, pero sigue ahí. Soy consciente de que las drogas me crean un estado de paz y bienestar, pero no eliminana el origen del conflicto, sólo lo cambian de sitio. Siento el conflico en la periferia del instante, en algún sitio, esperando volver. Mantengo mi ejercicio y entrego el momento.
Termina el concierto, estoy relamente embriagado, pero la veo con perfecta claridad. Me mira a los ojos pero no me reconoce, ella también está borracha, se da media vuelta y comienza a caminar, pero la alcanzo, le tapo los ojos y no se asusta, se gira y su cara se llena de sorpresa al reconocerme, me abraza con mucha fuerza.
Nos olvidamos de nuestro besito ritual, demasiada casualidad. A su lado Ingrid, a la que abrazo con entusiasmo y Elena, a la que conozco al momento siguiente. Hablamos los tres, Blaka, Ingrid y yo, apoyados en la balla del concierto, cuando me doy cuenta y las presento: 'Silvia, ven!. Blanka, Ingrid, esta es Silvia, mi mejor amiga'. Luego, Silvia me dirá que ya la había visto, que se había sentido atraida por ella, que desprendía muchísima fuerza.
Blanka viste extraño, como siempre, baila, baila mucho, me siento rodeado por su presencia, pero no puede afectarme. Al menos aun no.
Rosa consigue un par de pases para el backstage y me cuelo a la zona vip con ella. Luego saco los pases y le digo a Silvia que entremos, les pedimos al resto que esperen, que vamos a ver si hay algún plan guapo y volvemos en seguida. Pero tardamos demasiado y cuando volvemos sólo están Fred y Celine, y Alberto y su colega.
Sin querer la busco mientra tomamos la última birra, mientras caminamos hacia el nit bus. Me duele. Me siento mal. Siento que no puedo seguir con el ejercicio, siento que el sufrimiento está justificado. Tendré que repetir el ejercicio, pero no importa, quiero que dure, quiero hacerlo bien. Puedo elegir el momento de aprender cada cosa, puedo elegir que una lección dure más de un día, y así lo hago.
Caminamos a casa de Silvia. Alberto se despide en su misma calle, en una situación surrealista con focos y un equipo de rodaje trabajando a nuestro alrededor.
Estamos borrachos y casi desnudos en la misma cama. Silvia me dice que tiene un problema de circulación, está helada. Comienzo a masajearle las piernas, los muslos, las cachas, está helada, pero poco a poco entra en calor. Tiene las piernas bastante abiertas y sólo lleva un tanga y una camisetilla. Es preciosa. Mis manos se acercan a su coño de vez en cuando, mi polla está dura y en ese momento sé que podría hacer con ella lo que quisiera (menos follar, por las putas berruguitas, claro). Seguimos hablando, la tapo para que no coja frío y me meto en la cama. Me cuenta que Chavi le ha dicho que no conecta con su forma de besar. ¿Como alguien que supuestamente te quiere, puede decirte algo así?. La beso, mi lengua entra en su boca, juega con la suya unos segundos y después seguimos hablando. No he sentido nada, creo que ella tampoco. De alguna manera sólo es una escenificación de besos vacíos. Le digo que no me gustaría follar con ella, que es demasiado bonito lo que tenemos. Me dice que está confundida, que lo está pasando mal.
Eso no puede ser amor, decimos, el amor no puede joderte así la cabeza. El amor es todo lo otro, lo bueno; pero los ralles, el sufrimiento, no, eso no puede ser amor.
Por eso no quiero que pase nada con Blanka, creo que lo pasaría mucho peor después de acostarme con ella. Quiero que sea una brisa fresca en mi interior, no un látigo con el que castigar mi espalda.
Con Silvia estoy descubriendo algo mucho mejor que el sexo. Con Blanka quiero descubrir algo mucho mejor que el amor.
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