A veces me creo especial

Algunas veces me creo especial por estar recorriendo un camino que muy pocos recorren, por mi espiritu innato de búsqueda, por los momentos en los que conecto con el alma del mundo y me reconcilio con ella. Pero no somos especiales, no somos preciosos copos de nieve distintos unos de otros. Somos la encarnación de pensamientos de una sóla mente, no puedo ser más especial que otro, porque el otro y yo somos lo mismo.

Acaricio los instantes, veo las cosas de una en una y en cada una de ellas, veo Todo. Tambien soy testigo de la enfermedad, a veces, y entonces me odio por estar causando sufrimiento y la cosa empeora, pues la culpa aumenta y se canaliza en más enfermedad. Es una adicción que quiero dejar poco a poco.

Todas las cosas son completas, totales. Creo que tengo muchos problemas, pero si sólo hay una solución, la misma para todos, ¿cómo puedo decir que son distintos problemas? Y ahi está el problema, en que creo en que hay muchas cosas y que cada una debe ser de una manera, pero al final me doy cuenta que todas las cosas me estan diciendo lo mismo, que todo ocurre por el mismo motivo, pero de eso sólo lo entiendo al final, despues de muchas vueltas, cuando todo ya ha terminado.

Mientras tanto, me quedo con los colores de unas medias, la luz de un coche deslizandose sobre sobre el suelo, una fachada con un arco de piedra, un baile sobre un circulo de luz, hojas secas caidas por el suelo, miradas, sonrisas, mi compañera recien levantada y la serena certeza de que todo acaba siempre bien.

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