
(mapa del juego)
Estuve jugando a la vida estos días... Decidí que esta vez jugaría a ser un cuerpo que está en un festival. Decidí que el cuerpo dormiría sobre el duro suelo, pasaría hambre y frío. Pero sería compensado con 3 días de conciertos desde la mañana hasta la mañana de nuevo. La música no pararía ningún momento, así que tendría que acostumbrar el cuerpo al no-silencio.
Jugué a bailar durante horas, a chocar contra otras personas, a responder con sonrrisas a codazos y pisotones.
Jugué a saltar, a gritar y a perder totalmente cualquier tipo de identidad, sumergiéndome en un mar de cuerpos entrechocando salvajemente unos con otros. Jugue a no tener miedo, jugue a caminar sin luces, sólo entre gritos y hogueras.
Jugue a que todas las mentes eran una sóla y todas las voces una canción. Jugué a llevar el cuerpo al límite del aguante, haciéndolo bailar más y luego aun más.
Jugamos a cargar más peso del que podíamos cargar durante más distancia de la que podíamos recorrer... Juagamos a beber, a fumar y a tomar M. Jugamos a visitar estaciones de tren avandonadas, museos del siglo XXI.
Jugué a realizar mis ejercicios del Curso, sonando rock y rodeado de miles de personas, ante la curiosidad de mis compañeros de juego.
Jugamos a realizar un gran viaje con el cuerpo destrozado.
Jugué a trabajar al día siguiente.
¿Y sabes qué?
Que gané.
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