La flor de Loto, al visualizarse, no debe considerarse una flor nacida del cuerpo, si no de la mente. El símbolo del Loto abierto a la luz del espíritu, abarca toda la mente, no sólo una imagen determinada puntual.
La imagen del loto abierto al sol en tu mente es un buen primer paso, un segundo paso sería intentar mantener esa imagen ahí todo el tiempo posible (todo el día).
Un tercer paso es comprender que ese loto está formado por todo lo que ves, por todo lo que sientes y todo lo que piensas.
Unifícate absolútamente, en un único pensamiento de flor de loto abriéndose al sol. Visualízalo. Haz que todo lo que ves, que todo lo que sientas y que todo lo que pienses, en este instante, sea Loto en tu mente.
Entonces ya no es tu cuerpo, si no que es el universo el que se abre completamente, para dejar entrar la luz de Dios en ti.
Hablo con mi jefe y visualizo la flor floreciendo con todo su esplendor. Me rasco y contemplo la flor brotando de mi piel. Acaricio el teclado mientras los rayos del sol bañan los pétalos de mi flor abriéndose. Escucho Massive susurrando desde el interior de la flor, invitándola a abrirse más. Veo la oficina, con sus decenas de ordenadores y mis santos compañeros y hago que todos ellos formen parte de mi flor, así siento como esta se abre un poco más.
Mis pensamientos sobre el día de ayer, sobre lo que haré hoy, sobre ese teléfono sonando, sobre esa persona que pasa, ese leve dolor de mi costado, el roce de la ropa contra mi piel, tu leyendo esto, todo ello forma parte de la sagrada imagen de mi Loto abriéndose al infinito... aceptando la Luz.
La imagen del loto abierto al sol en tu mente es un buen primer paso, un segundo paso sería intentar mantener esa imagen ahí todo el tiempo posible (todo el día).
Un tercer paso es comprender que ese loto está formado por todo lo que ves, por todo lo que sientes y todo lo que piensas.
Unifícate absolútamente, en un único pensamiento de flor de loto abriéndose al sol. Visualízalo. Haz que todo lo que ves, que todo lo que sientas y que todo lo que pienses, en este instante, sea Loto en tu mente.
Entonces ya no es tu cuerpo, si no que es el universo el que se abre completamente, para dejar entrar la luz de Dios en ti.
Hablo con mi jefe y visualizo la flor floreciendo con todo su esplendor. Me rasco y contemplo la flor brotando de mi piel. Acaricio el teclado mientras los rayos del sol bañan los pétalos de mi flor abriéndose. Escucho Massive susurrando desde el interior de la flor, invitándola a abrirse más. Veo la oficina, con sus decenas de ordenadores y mis santos compañeros y hago que todos ellos formen parte de mi flor, así siento como esta se abre un poco más.
Mis pensamientos sobre el día de ayer, sobre lo que haré hoy, sobre ese teléfono sonando, sobre esa persona que pasa, ese leve dolor de mi costado, el roce de la ropa contra mi piel, tu leyendo esto, todo ello forma parte de la sagrada imagen de mi Loto abriéndose al infinito... aceptando la Luz.
Be a Loto, my friend.

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