Ya se por que me gusta arrancarme la piel. Lo hago porque anhelo la paz de Dios. No, no de esa manera, lo que ocurrió es que alguna vez al rascarme tuve la sensación de placer más intenso que he sentido nunca. Entonces empecé a rascarme, porque pensaba que la paz de Dios estaba en arrancarme la piel.
Antes de eso pensé que la paz de Dios se encontraba en el cuerpo de una mujer. Así, creí que la perfección olvdiada estaba en sus curvas... creo símbolos dentro del mundo, parodias, para sustituir los regalos y los dones que Dios padre me ha dado. Renuncio a mi verdadera naturaleza por un instante de placer, por retozar con el símbolo imperfecto de la perfección.
No, la perfección no está entre tus piernas. La perfección está fuera de este mundo, sólo allí puedo encontrarla. Pero hoy y ayer noche, me siento cerca del mundo, me parece que exista nada más allá de estas cuatro ilusiones. Paredes que me limitan y me impiden exopanderme hasat mi mismo. Acaricio estos momentos de ser a ras de suelo, entiendo que el alcohol me ha traido hasta aqui y miro hacia adelante, pensativo... "¿Que voy a hacer?". Pongo mi previsión en sus manos y bajo a ayudar a mi abuela a hacer la comida.
Doy gracias por el estado de mi cuerpo, que me permite perdonar al mundo a cada instante. Cuando comprenda que puedo perdonarlo a cada instante sin necesidad de arrancarme la piel, ni d ebuscar el cielo en el placer, entonces ya no necesitaré más mi enfermedad. Hasta entonces: Gracias.
¡PHAZ!!!
1 comentario:
Dios mío... gracias... gracias por tu claridad, por tu honestidad... gracias... Ese momento es ahora... ese momento es aquí... TE DOY LAS GRACIAS PADRE, POR TU PERFECTO HIJO, PUES EN SU GLORIA VERÉ LA MÍA PROPIA...
Eres libre amor mío... eres libre... la obra terminó, suelta el guión y vete a casa... te estaré esperando allí...
Publicar un comentario