Hideo Kojima es, posiblemente, uno de los mejores diseñadores de videojuegos de todos los tiempos. Ya lo desmostró rompiendo exquemas con aquel primer Metal Gear que llegó a occidente abriendo una nueva era en los videojuegos de infiltración y sigilo. Pero sobre todo atrapándonos con la profundidad de su historia, la elaboración de sus personajes, el ritmo de juego y sus cinemáticas (aun con esos gráficos vectoriales) espectáculares.
De esta quinta entrega quiero destacar el Prólogo. Una hora de deleite para los sentidos cinematográficos, de ritmo in creciendo, hasta llegar al éxtasis K.
Damas y caballeros, la hora de prólogo de este juego supera con creces muchas películas que haya visto.
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