El rostro de Taiki está iluminado por la
pantalla del ordenador. La luz arroja tonos de un irreal
lapislázuli sobre los rasgos del japones. Las sobras del resplandor iluminan
tenuemente el mobiliario de la habitación del adolescente.
Teclea.
Con gran rapidez.
De pronto se detiene.
Espera las respuestas, lee atentamente. Y de nuevo comienza la lluvia de tecleos desde sus dedos. Coge el ratón y, tras un par de clics, vuelve a soltarlo.
Tras la pantalla varios sujetos de
estética medieval estan de pie, ante él, reunidos en circulo. Fieros
guerreros, hombres y mujeres, unas doce figuras de gran realismo, extraidos del motor de juego de Skirym. Han convocado una asamblea virtual
usando las posibilidades de este videojuego. Cada uno de ellos se ha moldeado un personaje a medida, basado en una pieza del ajedrez.
Ante la cámara hay un par de guerreros de ostentosas armaduras decoradas con
cabezas de caballo. Dos delicadas pero fieras guerreras que representan a alfiles. Un
golem de piedra negra, de aspecto temible. Y también un mago parecido a Gandalf, de El Señor de los Anillos.
Se trataba de una asamblea virtual del
grupo de hackers conocido como CHESS. Cada una aquellos personajes representaba
un hackerspace, un grupo de hackers, de algún lugar del planeta. Un
representante de cada grupo se conectaba a la asamblea y allí, en aquél Chat
creado por ellos mismos, se decidían los siguientes movimientos del
grupo.
Llevaban un tiempo realizando ataques
especialmente hostiles, tanto a empresas privadas como a organismos
gubernamentales. También se habían infiltrado en empresas de última generación, y robado sus prototipos. Pero esas acciones no entrañaban un riesgo auténtico, porque no dejaban ningún rastro tras ellos.
Sin embargo, en los últimos tiempos, habían dedicado lanzar ataques contra entidades económicas en varios países.
Habían hecho perder mucho dinero a empresas muy importantes. Y estaban enfadados.
[Torre Negra]|> ¡Tenemos que detener
toda actividad! ¡Si seguimos así podemos tener una brecha de seguridad!
[Alfil Blanco]|> No tienen nada, no hay ni rastro de robots en los registros de los firewalls de segundo nivel! No hay razones para parar. Estamos consiguiendo objetivos de
un gran valor. Somos fuertes, Ahora es cuando más activos tenemos que
volvernos.
[Alfil Negro]|> Me gustaría recordaros
que aquí, en Israel, han desaparecido dos compañeros del grupo y no sabemos
nada de ellos. Estamos muy preocupados. No sabes de ellos la policía ni
los hospitales. No sabemos si los nos han rastreado o que ha ocurrido. Opino
que deberíamos detener toda actividad, hasta que se aclaren las cosas.
[Torre Negra]|> A eso me refiero. Deberíamos dar apoyo a Alfil Negro, dada la situación para cualquier otra actividad.
Taiki tenía la identidad de Caballo
Negro, con una reluciente armadura que recordaba a la de Sauron, del Señor de
los Anillos, con detalles de caballos salvajes grabados en
negro metal sobre sus hombros. Era el representante de un importante hackerspace japones.
[Caballo Negro]|> No podemos
detenernos, no es momento de detenernos. Tenemos que asegurar nuestra seguridad, pero sin detenernos. Deberíamos dejar un rastro, cubrir las huellas de nuestras
acciones, concentarndo los ataques a través de un nodo en movimiento, que haga de cabeza de turco.
[Rey Blanco]|> Calma. Una buena idea. Pero todos sabemos que cualquier red de inteligencia descubriría un
rastro falso rápidamente. Cada vez más gobiernos están obligando a sus hackers para rastrearnos. Y no creo que nadie esté dispuesto a ser cabeza de turco, dadas las circunstancias. Deberíamos plantear seriamente una disminución de nuestra actividad, hasta determinar con seguridad a lo que nos
enfrentamos.
[Caballo Negro]|> Alfil Negro tiene
razón, no es momento de detenernos. Yo estoy dispuesto a ser cabeza de
turco.- Escribió Taiki, desde el ímpetu de sus 15 años.- Creo en lo que estamos haciendo y no tengo nada que
perder. No tengo familia ni amigos. Esta es mi vida. Empezaré a moverme tras
cada ataque, borraré mis huellas, así no tendremos que detenernos.
[Rey Blanco]|> ¿Estás seguro de lo que
dices? Porque en ese caso habría que determinar una nueva identidad para ti…-
Hubo un tiempo de silencio en el que nadie escribió. Solo el Rey Blanco era
capaz de dejar el Chat en silencio. Nadie se atrevió a intervenir. Aquel era un
momento importante.- Como miembro más veterano del grupo CHESS, me habéis
estado protegiendo todo este tiempo. Pero si tomamos la decisión de dejar un
rastro que lleve hasta Caballo Negro, será el tome la responsabilidad del grupo. En
tal caso tendrías que tomar el lugar de Rey.
La sorpresa ante tal insinuación hizo que
varios miembros empezasen a escribir al mismo tiempo, expresando su
disconformidad, rompiendo así la primera regla de toda asamblea: respetar el
turno de palabra.
[Caballo Negro]|> Siempre me ha
gustado el color negro.- Intervino Taiki.
[Rey Blanco]|> Está bien. Lanzo una
propuesta: sugiero al Caballo Negro como Rey Negro. Asumiendo la
responsabilidad de velar por la seguridad de todo el grupo. Ahora podéis
opinar, después votaremos.
Durante un rato se sucedieron las
entradas en el Chat apoyando la idea propuesta por Taiki o rechazando
completamente la propuesta. Pasaron largos minutos en los que los argumentos a
favor y en contra se sucedieron. Finalmente todos parecían
estar de acuerdo. Aceptarían la iniciativa del Caballo Negro. Con algunos matices. Aun discutieron largo rato sobre la forma en la que se llevaría a
cabo la nueva estrategia. Hablaron sobre la estructura y, aunque alguno
no estaba del todo convencido, acabaron llegando a un consenso.
[Rey Blanco]|> Está decidido. El
miembro anteriormente conocido como Caballo Negro será nombrado Rey Negro del
grupo CHESS. A partir de ahora en cada ataque conjunto, dejaremos un rastro, tras
cinco o seis proxys encriptados, que lleven hasta la ubicación de asalto del
Rey Negro. Este abandonará dicha ubicación inmediatamente después de cada
ataque. Designará dentro de su hackerspace un nuevo representante como Caballo
Negro. Y yo adoptaré la figura de Caballo Blanco, libre hasta ahora.
Aun siguieron concretando la idea un rato
más. Hasta que la asamblea virtual se dio por finalizada. Taiki se quedó ante el
cursor parpadeante de su consola inactiva, mientras la resplandeciente pantalla
le iluminaba quitándose los cascos en los que escuchaba Muse. Respiraba
rápidamente, el corazón de galopaba en el pecho. Rey. Era algo que había meditado junto con Agua, estaba decidido. Era la oportunidad perfecta para hacerlo. <<Agua, hago esto por ti, tu me has enseñado a
no tener miedo, pero tengo mucho miedo. ¿Estoy haciendo lo correcto? Voy a
llamarla...>>, pensó.
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