El sábado hicimos una cena de cambio de sexo y me puse en la piel de las mujeres, fue una experiencia muy interesante. Ver como nos ven, ser tratada como un objeto de deseo, como algo puramente sexual. Ya me había dado cuenta de ello, pero nunca lo había experimentado en mi propia piel.
Yo, Alma, en el papel de la mujer progre, que defendía la dignidad y el respeto hacia nosotras, me acabé enamorando del más cabrón de todos: Aldo. Yo solo veía sus cosas positivas y me tomaba sus palabras hirientes como bromas.
La noche terminó con tod@s bailando por ahí, super divertido. Al final, en un parque, hubo un accidente: Susana se hizo daño en una pierna. Directos a urgencias a pasar allí lo que quedaba de noche. Al principio aun vestido de mujer, luego vine a casa a cambiarme.
Diagnóstico: fractura de peroné, pero no hay que operar. Pierna enyesada, así que me tocó conducir hasta Igualada(m'agrada) a llevar a Susana a casa. Toda una maestra, soportó el dolos sin calmantes y entendió la lección, así como la nueva situación en el día mismo.
Tortilla de patata y directo a la sesión de Albert, el domingo, en el Ecstatic Dance. Allí experimenté una profunda reflexión sobre los hombres y las mujeres, así como sobre mi vida en general. Me di cuenta de que si somos almas que se reencarnan, unas veces hemos sido hombre y otras mujer. Asentando nuestra identidad en la sexualidad nos limitamos a un patrón de comportamiento, así como de relativo victimismo ante distintas situaciones. Sin embargo, identificarnos con nuestra identidad andrógina, espiritual, nos libera de muchos de los patrones y nos permite actuar sin base al pasado.
Nuestras relaciones se basan en unos patrones que, como especie, llevamos repitiendo siglos y están profundamente arraigadas en nuestras interacciones sociales. Patrones nocivos que desembocan en relaciones tóxicas. ¿Cuantas veces hemos terminado mal con una persona a la que amábamos? ¿Cuantos niños sufren las situaciones de estrés y crispación paternas? ¿Cómo hemos llegado a esto? La forma de relacionarnos que tenemos está basada en patrones erróneos que desembocan en errores repetidos por la humanidad durante milenios. Es imprescindible tomar consciencia de que nuestras relaciones tienen que ser de otra manera, sin caer en los patrones de conducta del pasado, sin encasillar a nuestra pareja en la estructura del novio, amante o matrimonio. Encontrando formas nuevas, más libres, donde el dialogo sea el punto de partida para construir un trato único, con una persona única, que favorezca al máximo nuestro desarrollo y el de la otra persona.
No es fácil, pero vale la pena intentarlo.
Después de todo, la forma en la que nos relacionamos con los demás, es la que determina como nos relacionamos con nosotros mismos. Encontrar un espacio en nuestra vida para desarrollar y hacer crecer nuestros sueños es tan importante, como comer o respirar. Aquí dejo un vídeo, que me ha gustado mucho, sobre este tema:
Todo esto es lo que me ha traído a la actitud de dar lo mejor de mi mismo, que comentaba en mi post anterior. Siento que si me esfuerzo más e intento dar lo mejor de mi todo el tiempo, mi energía aumentará. Estoy atento a donde estoy y a lo que estoy haciendo.
De manera que si veo algo más que podría hacer, lo hago, aprovechando el viaje. Limpio aca, ordeno allá, arreglo esto o preparo aquello otro. Estoy al 100% con el proyecto, pues cada vez está más bonito. Y ahora que me estoy esforzando, veo los frutos de mis acciones armonizando el ambiente en todo el proyecto. Me siento mucho más cómodo y amoroso con todo el mundo.
De manera que si veo algo más que podría hacer, lo hago, aprovechando el viaje. Limpio aca, ordeno allá, arreglo esto o preparo aquello otro. Estoy al 100% con el proyecto, pues cada vez está más bonito. Y ahora que me estoy esforzando, veo los frutos de mis acciones armonizando el ambiente en todo el proyecto. Me siento mucho más cómodo y amoroso con todo el mundo.
Así mismo me pasa con los proyectos en los que estoy: al 100% con el tango, al 100% con los momentos de creación con Paula, al 100% buscando trabajo(mañana tengo una entrevista). Y sobre todo al 100% escuchándome, para saber que debería hacer en cada momento, respetándome a mi mismo, sin exigirme más de lo que siento que quiero dar. Que en algún momento puede bajar al 5% y echarme una siesta. O al 50% si me fumo un porrito de santa planta.
Muchas cosas me están haciendo reflexionar. Entre ellas, los libros que están pasando por mis manos. Para terminar me gustaría compartir un extracto de "El libro de los abrazos", de Eduardo Galeano.
Fuga
"Uno de estos días, Maite Piñeiro, recién venida de El Sálvador, me trajo la noticia:
- Murió.
Un avión enemigo fue más rápido que él. Cuando el ataque cesó, sus compañeros lo enterraron. Lo enterraron al anochecer. Todos se daban la espalda entre sí. Nadie mostraba la cara.
Fuga había llegado tres o cuatro años antes, y había llegado para quedarse. Al alba había llegado, en los días de la gran lluvia, y se había plantado en medio del campamento, bajo la lluvia, y la lluvia lo acribillaba y él seguía allí.
Y seguía allí, todavía, cuando el diluvio cesó: un burro, o la estatua de un burro, ya muy apaleado y destartalado, que con su único ojo miraba de manera impasible y para siempre. Los guerrilleros lo echaron. Lo insultaron, lo patearon, lo empujaron; y no hubo caso.
Así que se quedó. Lo llamaron Fuga, porque era el más veloz para escapar, en el desparramo de los bombardeos. Lo mandaban lejos, en difíciles misiones de lleva y trae, y siempre volvía. Los muchachos se movían de noche y de día, de un lado a otro, a través de las montañas quemadas de San Miguel, y él los encontraba siempre. Y cuando el ejército los cercaba, Fuga se las arreglaba para pasar, como si nada, por los campos minados, y como si nada atravesaba las filas enemigas con sus alforjas cargadas de café y tortillas y cigarrillos y balas.
- No nos traiciones, Fuga.- Le pedían.
Y él los miraba, sin parpadear, con su ojo solo.
Ek burrito conocía todo. Conocía las bases de operaciones y los escondrijos de armas y de viveres, los senderos y los atajos, el cruce elegido para la próxima emboscada; y también conocía a los amigos de la guerrilla en cada una de las aldeas. Y algo más, mucho más, todo lo demás, conocía Fuga: él era el dueño de las confidencias. Porque el burrito sabía escuchar las penas y las dudas y las secretas bandidencias de cada uno; y hasta los muchachos más borra

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