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Pero luego, cuando la gente me llamaba Santiago, me fui dando cuenta de que mi nombre completo tal vez representase a mi 'yo' completo. Me gustaba esa idea: la posibilidad de reconciliarme con mi ser origial, en total plenitud.

Lola gritaba 'Santiago', cada vez que me veía y yo gritaba 'Lola', cada vez que veía la mariposa que habían pintado sobre sus pechos. Lucia la obra, con orgullo, hasta que no fue mas que una sombra difusa, una mancha abstracta de pintura desgastada por los días. Lamente no poder despedirme de ella y de Nord, un buen bailarín de contact, ambos de New York.
El 20 de Diciembre de 2012 acepte la invitación de ir a Cholula, a la pirámide de Venus y eso altero muchas cosas de mi viaje. Volví el 24, tras 2400 km y muchas experiencias bonitas. Pero el Rainbow había cambiado. Allí habían pasado por un verdadero fin del mundo: la lluvia había arrasado con todo durante el día y la noche del 21. El río crecido, arrastro las tiendas y mucha gente abandono el encuentro, dejando todo lleno de basura.
Cuando llegue, la vida parecía que comenzaba a florecer de nuevo, bajo el sol de invierno, tras la limpieza profunda de las lluvias torrenciales. Ayude en lo que pude, retome mi papel de focalizador de la madera y, por fin, active los talleres matutinos de Contact Improvisación. Allí me hice buen amigo de Happy y conocí a Andrea y compartí a Gaia. Hice bailar a muchachos mexicanos una danza de la que nunca habían oído hablar, una nueva forma de comunicarse.
Pero muchos se habían ido, otros se habían cambiado de sitio y a mi almacén de madera le pusieron una valla metálica para que los caballos no entraran a comerse el cultivo. Aun así seguí poniendo mi voz al servicio de los anuncios y las traducciones. Volvimos a ser mas de mil almas en los círculos de la noche y comenzamos a preparar un gran fuego para la ceremonia de la luna llena.
Tras una mañana de acroyoga y entrenamiento con el palo, baile con Gaia, contact en el rió. Desnudos, como niños que juegan sin pudor ni vergüenza, movidos por la corriente y la energía interior, fluyeron nuestros cuerpos, antes de seguir con las tareas...
Comencé a sentir algo por ella, pero autentico y natural, en ese lugar de autenticidad y naturaleza había lugar para el amor, pero no para los patrones ni las expectativas. Así que seguimos fluyendo, como ese río, a lo largo de los días. Nos encontrábamos en todas partes, nos cruzábamos todo el tiempo, descubriendo las señales, hasta que acabamos habitando el mismo campamento.
En una mañana en la que quedamos para bailar, ella aprendió malabares de mazas, y yo conseguí mi propia tienda(que luego heredaría Liliana), ella una gran carpa(que luego heredaría Liliana) y así construimos nuestro breve hogar, antes de volver a ser nómadas del viento. Al filo de la copa del año nuevo. Justo después de una ceremonia de Chilum, con Jorge y Kalim, en la que cante, sintiendo y recordando a cada uno de los compañers de aquel sueño lejano: El Jardi (me caían las lagrimas, sintiendo a cada hermanito y hermanita, de verdad, en el corazón).
En uno de esos momentos, después de un baile al ritmo de mi flauta (que cambie por mi cuchillo y que mas tarde me llevo a cambiar el Dapo mexicano por un cuchillo mejor y una luz frontal). Me llamaron para hablar del fuego de la noche de luna llena. Celebración especial pues los Rainbow siguen los ciclos de la luna y el momento de luna llena es especialmente intenso. Magia estaba preparando la ceremonia y me pedía ayuda para cuidar y encender el fuego en un momento preciso. Un hombre y una mujer debían cuidar el fuego sagrado y depositarlo sobre la gran hoguera, tras la invocación a las 7 direcciones. Gaia y yo fuimos elegidos para ello.
¡Necesitamos 20 personas para el gran fuego de la luna llena!, grite al circulo de la mañana, antes de ir a por los grandes troncos que formarían la pira ceremonial. 15 almas unidas movimos troncos durante unas 2 horas. Otros se encargaron de montar la estructura. Yo separe y guarde el fuego sagrado. Entonces llego ella, con su falta corta y los pechos al aire, decorados con hojas y pinturas, que bajaban por sus brazos. El rostro bellamente maquillado con aspecto de guerrera. Tras lavarme, puse mis ropas de ceremonia(regalo de Liliana) y juntos velamos el fuego, mientras la ceremonia de la luna se celebraba a nuestro alrededor: un doble circulo de mujeres y hombres, que se miraban a los ojos cantando, bailando y jugando. Mientras cuidábamos de las llamas sagradas. No olvidare ese momento: ella sentada frente a mi, con el fuego al lado. Llego el Om, las invocación a las 7 direcciones y las grandes llamas que lamían el cielo, mientras los aullidos se elevaban hasta la hermanita luna...
Y en otra escena bailamos contact y luego jugué con el Dapo sobre el río y entre la selva y disfrute de los fractales infinitos y de los rituales sagrados y compartí silencios, palabras y abrazos profundos. Antes de salir del Rainbow, el pasado 30 de Diciembre, tuve la sensación de estar en un cuento o leyenda, pues me despedí de Hugo y de Hector y de Ulises, de Sol, de Luna y de Magia; y acepte ser guardián de Gaia. Acepte viajar junto a ella...
Ayer se separaron nuestros caminos. Ya estoy volviendo.
Soy Santiago y me siento orgulloso.En una mañana en la que quedamos para bailar, ella aprendió malabares de mazas, y yo conseguí mi propia tienda(que luego heredaría Liliana), ella una gran carpa(que luego heredaría Liliana) y así construimos nuestro breve hogar, antes de volver a ser nómadas del viento. Al filo de la copa del año nuevo. Justo después de una ceremonia de Chilum, con Jorge y Kalim, en la que cante, sintiendo y recordando a cada uno de los compañers de aquel sueño lejano: El Jardi (me caían las lagrimas, sintiendo a cada hermanito y hermanita, de verdad, en el corazón).
En uno de esos momentos, después de un baile al ritmo de mi flauta (que cambie por mi cuchillo y que mas tarde me llevo a cambiar el Dapo mexicano por un cuchillo mejor y una luz frontal). Me llamaron para hablar del fuego de la noche de luna llena. Celebración especial pues los Rainbow siguen los ciclos de la luna y el momento de luna llena es especialmente intenso. Magia estaba preparando la ceremonia y me pedía ayuda para cuidar y encender el fuego en un momento preciso. Un hombre y una mujer debían cuidar el fuego sagrado y depositarlo sobre la gran hoguera, tras la invocación a las 7 direcciones. Gaia y yo fuimos elegidos para ello.
¡Necesitamos 20 personas para el gran fuego de la luna llena!, grite al circulo de la mañana, antes de ir a por los grandes troncos que formarían la pira ceremonial. 15 almas unidas movimos troncos durante unas 2 horas. Otros se encargaron de montar la estructura. Yo separe y guarde el fuego sagrado. Entonces llego ella, con su falta corta y los pechos al aire, decorados con hojas y pinturas, que bajaban por sus brazos. El rostro bellamente maquillado con aspecto de guerrera. Tras lavarme, puse mis ropas de ceremonia(regalo de Liliana) y juntos velamos el fuego, mientras la ceremonia de la luna se celebraba a nuestro alrededor: un doble circulo de mujeres y hombres, que se miraban a los ojos cantando, bailando y jugando. Mientras cuidábamos de las llamas sagradas. No olvidare ese momento: ella sentada frente a mi, con el fuego al lado. Llego el Om, las invocación a las 7 direcciones y las grandes llamas que lamían el cielo, mientras los aullidos se elevaban hasta la hermanita luna...
Y en otra escena bailamos contact y luego jugué con el Dapo sobre el río y entre la selva y disfrute de los fractales infinitos y de los rituales sagrados y compartí silencios, palabras y abrazos profundos. Antes de salir del Rainbow, el pasado 30 de Diciembre, tuve la sensación de estar en un cuento o leyenda, pues me despedí de Hugo y de Hector y de Ulises, de Sol, de Luna y de Magia; y acepte ser guardián de Gaia. Acepte viajar junto a ella...
Ayer se separaron nuestros caminos. Ya estoy volviendo.



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