Esto me lleva a pensar que no entiendo como la política y otras actividades del mundo no son llevadas por niños, que son los que más energía tienen, más capacidad, más visión y más fuerza. Pero les tratamos como 'niños' y condenamos su poder.
Yo de pequeño siempre quería crecer, quería ser mayor. Para esto: para tener todas las posibilidades ante mi, para ser tenido en cuenta, para poder viajar y que mi opinión y mis ideas fuesen tenidas en cuenta. Pero cuanto más crezco menos fuerzas tengo, menos opiniones y menos ideas. Parece mentira, ahora tengo que entrenar cada día para que mi cabeza y mi cuerpo no se oxiden. Y solo tengo 30! Pero creo que tengo la clave: el ritual, la runita, el hábito. Acostumbrarnos a lo que es bueno para nosotros y hacerlo rutina.
También entiendo que la gente diga 'yo también pensé que se podía cambiar el mundo, cuando era joven'. Claro, es que cuando somos jóvenes, ¡podemos cambiar el mundo! Porque tenemos suficiente energía para hacerlo. Luego viene la pereza y la comodidad. Sin embargo, creo que nunca dejaré de pensar que se puede cambiar el mundo. Pase lo que pase.
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