Hay tantas formas de no ser nadie.
De esconderse tras la sombra de una esquina.
De asustarse ante el fantasma de ninguno.
Hay tan solo una manera de ser.
Tan solo hay un camino.
Uno tan solo y tan acompañado.
Hay que encontrarse con nuestra estrella,
la que entre todas, con su luz,
disipa de un plumazo la sombra de toda duda.
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