Una entada bandida, de improviso, como en los viejos tiempos. Que sorprenda por su lucidez, que esté llena de frescura, que bucee en un aspecto profundo de la existencia o que acaricie la belleza aunque solo sea un momento. Una entrada rápida, sin previo aviso, al despiste, tomando por sorpresa al lector, que desprevenido, baja la guardia y sonríe...
¡Que suene la música!
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