Cada vez me doy más cuenta que los sueños son importantes por si mismos, por la experiencia única que nos ofrecen y no tanto por su relación directa o indirecta con nuestra vida diaria. El sueño es el territorio de las infinitas posibilidades y por eso es tan importante: porque alimenta esa parte de nuestro ser conectada con el infinito.
Somos seres duales: por un lado somos limitados en nuestro cuerpo, dentro del mundo. Por otro somos infinitos en nuestro espíritu y nuestra imaginación.
Ese es el territorio del sueño, nuestro reino profundo, pendiente de ser reconciliado.
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