El movimiento es continuo. La sangre nunca se detiene.
Nuestra respiración nos mantiene, todo el tiempo, bailando con el universo.
Átomos de soles lejanos que forman parte de nuestro cuerpo, mañana vibrarán por lejanas galaxias.
Muerte y nacimiento son dos instantes de cada segundo en movimiento.
Ondas modulables vibran llenando el aire a nuestro alrededor.
Las energías, sin crearse ni destruirse, lo llenan todo.
Quedarse parado, en el cero absoluto, solo es tan solo una efímera pausa teatral.
Sentir la armonía de todo este caos en movimiento continuo, es como escuchar la Voz de Dios cantarnos al oído...
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