Queda atrás, al menos temporalmente, mi etapa okupa. Atrás queda el recicle, la comunidad, las extrañas cerraduras, la constante actividad y la continua construcción del hogar...
Ahora comienza una nueva etapa familiar de trankilidad y de reflexión; de largos paseos, de descubrir cual es mi verdadera identidad; de reconectar con Galicia y de todo lo que tenga que ocurrir.
Aun tendré que volver por Barcelona a recoger mi furgoneta, si todo va bien, el miercoles que viene. Luego a Madrid un par de días y de vuelta a este tranquilo y cálido hogar.
Me gustaría escribir más, como en los viejos tiempos, textos nuevos .
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