Entrada de Diario: 04-02-2009


Suena el despertador por segunda vez. Lo apago y me levanto de una cama que no es la mía. Silvia aun duerme a medias, pero le susurro que voy a preparar el desayuno. 

Paso por el baño, me pongo mis cremitas matutinas y voy a la cocina donde está la compañera italiana de Silvia, no recuerdo su nombre, ella tampoco me reconoce. Me pregunta de quien soy amigo, pero sigue desayunando mientras pongo el agua en la tetera y vuelvo a la habitación.
Pantalon de pinzas, zapatos, también la camisa blanca, pero no la chaqueta, aun no, tiene mi nombre escrito y me da verguenza andar con ella por la casa.

Son las 8:00 de la mañana y desayunamos coulant de chocolate que traje del hotel la noche anterior; madalenas y tostadas con aceite y sal. Quince minutos más tarde le estoy dando un besito a mi mejor amiga y saliendo por la puerta rumbo al hotel Gran Marina. 

Esperaba hacer cuatro horas, pero el servicio se alarga. El servicio, tal vez mi ultimo servicio, la ultima vez que vestiré ese traje, que repetiré como un loro, 'do you wont a cofe??', que veré a Jazmine, Martorell, Ricart, ¿a cuantos más no volveré a ver?. Poco importa, solo fueron compañeros de instantes superficiales. Es hora de cambiar.

Cuando salgo son las 16:00. Estoy muuuy cansado. Llamo a Rosa para confirmar la clase de Yoga de las 17:00, pero hablo con una maquina que graba mi mensaje. Tengo el bolsillo lleno de sobres de té y me apetece tomar uno con calma. Decido ir por la casa okupa de Mai, a dejar mochila y bolsa, darle un beso y despues marcharme a San Boi a tomar un té con Ricky.

Cuando llego a La Carbonería (así se llama la casa) subo a la sala de danza y allí están Mai, Aratxa y dos chicas más (Estrella y Marta). Les digo que estoy de paso, pero me quedo a estirar un rato. 
Mai está rara desde que le dije que me marchaba a Mexico, casi le molesta que me acerque a ella. Suena el movil: una llamada perdida de Ricky. Le llamo y me cuenta que ha quedado de venir por la casa a las 19:00. Perfecto, le espero estirando y medio durmiendo.  Después decido ir a la sala del te, donde me entero que han quedado para montar un nuevo grupo de okupación. 

Inespesperadamente, imprevisiblemente, me veo en un circulo de 12 personas que tras su nombre cuentan los motivos que les llevan a buscar casa okupa para vivir:

'Me llamo Santi y con mi trabajo no me llega para pagar ni un solo mes más de alquiler. Si no okupo tendré que marcharme de Barcelona y no quisiera porque hay muchos poryectos en esta ciudad. A demás me gustaría montar una sala de danza.'

Hacemos grupos de 3 por sorteo para ir a buscar casas vacias en distintas zonas. Pero al terminar la reunión 6 o 7 de nosotroa vamos a visitar 3 casas que nos reccomiendan como posibles objetivos. 
Sin embargo es la casualidad la que nos lleva hasta una cuarta casa que nos enamora a casi todos: un edificio de 6 plantas viejo, pero en buen estado; una puerta facil de abrir y de cerrar; una zona inmejorable. Se nos hace la boca agua. Colocamos un chivato y apuntamos la dirección para ir a recabar información en el registro. 

Al final, de vuelta a La Carbonería reciclamos un montón de pimientos, pepinos, cebollas y patatas. Es bonito, la vida te da todo lo que necesitas si sabes reconocerlo cuando lo tienes delante. Creo que es buena señal que esto puede salir bien.

En el grupo hay varias chicas preciosas y no solo bonitas, también emanan una energía muy hermosa. Los chicos me encantan: a uno de ellos (Alex) lo conocí bailando en una manifestación por recuperar la calle como espacio de expresión artistica, otro (Ricky)  es un colega de la hostia de Coruña; solo hay un chico más, a parte de mi, Wally. Habla ingles y esta en mi grupo de busqueda, el viernes nos conoceremos más a fondo paseando por Gracia. 

Cuando llego a casa Fred está haciendose un porrito de marihuana. Me invita a fumar, ceno algo, hablamos hasta tarde y el día llega a su final. 





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