
Padre nuestro, que estas en mi mente.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad que es una con la mía.
Perdona mis intentos de ataque, así como yo trato de perdonar la absurda idea de la separación.
No me dejes olvidar que mi función aquí es el perdon y que mi verdadera identidad es el amor.
Dame confianza y paz como cada día.
No me dejes caer en la tentanción de creer que soy un cuerpo.
Y líbrame del miedo.
Amor.

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