El arte no es una forma de vivir mejor,
el arte en vida.
Es la energía transformadora del espíritu
capaz de convertir los sueños en realidad
y las pesadillas en paraiso.
Nos soltamos, nos dejamos llevar.
Como hojas desprendidas de su padre
e impulsadas por el viento,
jugamos a buscarle sentido a esto.
Y recorremos el mundo tras el sueño de Sophia,
aprendiendo a cada paso en la escuela de la vida,
peregrinos libres y solitarios siguiendo las señales,
hasta que un día...
La brisa del mar abre paso al susurro y me cuenta:
Nunca te dejaré solo,
el arte es la salida....
Y aun sigue.
Intento comunicarlo, tropiezo y me equivoco,
pero poco a poco voy aprendiendo a dibujarlo,
como un diamante que escribe música en el mundo.
Y bailando me hago amigo del tiempo,
que me cuenta que cada cosa tiene su ritmo,
que mirando y perdonando veo,
que el ahora es lo único auténtico
y que todos somos eternos.
Cambio de piel.
Vuelvo a ser el pájaro de luz que sobrevuela la inmensidad del azul océnano.
No estoy solo, vosotros me acompañais extendiendo plumas de felicidad y luz.
¡Vamos más rápido! ¡Directos al objetivo!
¡Con la certeza de que el fracaso es imposible!!
Entonces, ocurre...
Decenas de vosotros comenzáis a florecer.
Léntamente.
Regalándonos infinita belleza.
Esto nos hace volar más rapido!!
Refulgir más fuerte!!
Hasta la frontera misma de la mente del hombre!!!!
Ahora sí...
Hemos hecho brecha.
Y los cuerpos se inundaron de alma inundadad de música.
Y las sonrisas se extendieron por el mundo entero.
Y los niños jugaron por las calles sin miedo a nada.
Y las palabras desterraron a las armas.
Y los bebés comenzaron a nacer riendo a carcajadas.
Y la ciencia descubrió que la muerte no existe.
El mundo fué azul toda la eternidad de un instante.
Y tú, puedes invocarlo siempre que lo desees....
1 comentario:
Waooo!
una reflexón muy acertada
Gracias y un abrazo
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