Han pasado tantas cosas, tantos paisajes, tantas reflexiones, pero lo mejor es la gente...

En Castro Urdiales pasé una tarde maravillosa en la playa con buen vino, quesos, buena música, marihuana, una alemana(Doreen) y un hungaro(Gabo) que me han caminado a mi lado durante 3 días, hasta hoy.
Han sido días de muchas playas. Creo que he caminado más 20km por la arena, en estos ultimos 3 días. Paisajes impresionantes y un andar agradable con el agua mojandote los pies.

Llegando a Güemes(increible albergue), pasamos por San Miguel el día del santo, así que estaban de fiestas y nos invitaron a entrar en un bar del que casi no conseguimos salir: '¡Ponles otra birra a los peregrinos!!', 'Vais a probar un orujo de miel típico de aquí...', '¡Como que os vais!!, ¡Pon unos chupitos ahí!!!'. Al final no nos dejaron pagar nada y prometieron ir a buscarnos al albergue para seguir la fiesta. Pero no aparecieron, y mejor, porque el albergue era una pasada.
Llegamos y nos reciben en una sala de madera, chimenea encendida, llena de
sofás, con las paredes plagadas de fotos, galletitas y agua mientras nos apuntan como peregrinos. Cena gratis todos juntos y desayuno también con musiquilla y buen rollo. Al parecer tienen un proyecto social de lucha contra la desigualdad, del que nos cuentan en una pequeña charla, después de la cena. Mazo guapo. Y llegamos a hoy. En Santander, donde me he despedido de Gabo que va a coger un tren hasta Oviedo, para hacer el camino primitivo. Y de Doreen, a la que espero ver esta noche. Por cierto, que esta niña lleva caminando 3 meses, desde Alemania, 1888km hizo ayer. Ella solita, lo dejó todo y empezó el camino. Durmiendo en tienda de campaña los 2 primeros meses, pero ahora ya hace demasiado frio. Es de las pocas personas que he conocido que va a llegar hasta Santiago, como yo.
Por ultimo os dejo una cita que me mandó una peregrina (Pilar) que conocí en el camino:
Ser en la vida peregrino, sin más oficio, sin otro nombre, sin pueblo.
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