La mente humana se ve incesantemente agitada por la fuerza de los deseos. A más deseos, más desasosiego, más insatisfacción y menos paz. A menos deseos, mayor quietud mental.
El hombre vive un momento en el que aún cree que satisfaciendo sus deseos se acerca a la felicidad, cuando la verdad es que cada deseo satisfecho genera emociones nuevas que mantienen la mente en un estado de efervescencia permanente y confieren, en la química social, un grado de inflamabilidad peligroso.
1 comentario:
los deseos parecen ser una manifestación natural de la inconformidad humana pero lo cuestionable sería el por qué parece ser natural
evidentemente hay tanto más (y mejor) que se puede hacer con esta inconformidad como atacarla, o mejor dicho, pasarla de su caracter de motor inconciente a un estado de conciencia que permita darnos cuenta que no hay nada por qué estar inconformes
si estamos inconformes con el mundo, ¿por qué buscar la solución en el mundo?
si estamos inconformes con el mundo, ¿no es prueba de que no hay nada verdadero en él?
la VERDAD ha de ser otra cosa y es muy válido sentir inconformidad cuando no has recordado qué es lo verdadero, el detalle está en ser un constante inconforme que sólo se dedica a generar deseos, a buscar sin ánimo de encontrar, a viajar en círculos a lo largo del camino terrestre
vale, un abrazo
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