Bea...


A penas queda un trago en el fondo del baso, donde un reluciente licor café llenó hasta revosar, presumía de su existencia, llenando con su aroma el instante entero. Mi cuerpo aun vibrante por las últimas líneas leidas... "Que la música salve por lo menos el resto de la noche, y cumpla a fondo una de sus peores misiones, la de ponernos un buen biombo delante del espejo, borrarnos del mapa durante un par de horas", entonces, ella...
Escondida tras mi libro, el cuerpo de una mujer se dibuja en una mezcla de estilos de vestir alocadamente inesperados, fundiendose uno con otro y el siguiente con el anterior... Años 60?, 70?, charlestone, pienso, esa faldita y esa ¿cinta, cuerda? en el pelo... "Hoy estás impresionante", le digo... "¿te puedo regalar un libro?", se me escapa... "sí, pero tienes que dedicármelo", me dice.

Rebusco en mi bolso de cuero ese rotulador rojo que me ha servido para regalar mi empresa... "Vale por una máquina de grabar vinilos", pone en la pegatina en el medio del vinilo... "¿qué significa esto?", me pregunta Anxo sorprendido, más o menos lo mismo que pregunta Sergio, cinco días más tarde... "Que toda la deuda queda cancelada, que la máquina es tuya". Es cosa mía, mis padre pusieron ese dinero, soy yo quien tiene que devolverlo, 3.000€ el lunes, el resto el año que vine... o quizás...

Voy a comprobar ese número de la ONCE, para ayer. "No importan los números, si te tiene que tocar, te tocará", me dijo la señora que me lo vendió, muy amable y simpática. 92050... ni uno, jejeje, tendré que seguir jugando, yo lo veo como una inversión, 2 euros a la semana...

Pero yo hablaba de un libro, de una dedicatoria...

"A la creciente.
A la menguante.
A la llena.
A la nueva..."

"A la misma luna", se llama el libro... ella me pregunta si escribo y se sienta. No se que decirle... ¿esto es escribir?. Ella me dice que escribe mucho sobre la luna, que ella es muy lunar. Le encanta que sea un libro de poesía. Escribe un mensaje mientras yo digo algo del libro que aun está abierto ante mi, donde aun vibran con fuerza las últimas letras leidas... cancela algún plan y me pregunta que voy a hacer luego... Me encojo de hombros y ella sonrríe.

Le hablo del concierto de rap de unos chavales y le encanta la idea.. "yo soy rapera, ¿sabes?, mi padre es de Zaragoza".
Sé que Zaragoza es la cuna del buen rap en España, pero no sabía que su padre fuera de allí, ni que a ella le gustase el rap en serio (luego lo compruebo realmente, viendo como disfruta con cada bitbox y cada freestyle, lleva mucho soñando con esto... ¿y cuanto llevo yo soñando con lo mismo?).

Se cosas sobre ella, algunas me las dijo la otra vez, en el mismo bar... "Bea??, ¿eres tu?", "Sí", "¿Te importa que me siente?", "Claro", "¿Cuanto hace? ¿3 años, 4?".
Ella visita el bar amenudo, siempre se encuentra con alguien, dice. Aunque hoy ha tenido mucho tiempo para leer, dice también... veo en la mesa periodicos y revistas. Me habla de su locura, del tiempo en el que se creia una persona distinta cada día, cuando se miraba al espejo y veía a actrices, cantantes y modelos. Me confiesa que lo pasó muy mal, pero que de alguna manera era maravilloso ser cualquiera cada día. Aunque para nosotros las paranoias sean muy reales, tan reales como la vida misma, tenemos que entender que el mundo no las comprende... concluimos en esta última conversación, antes de levantarnos para ir al concierto de Rap.

Baila como si nadie la viera. Mi forma de bailar parece un pasodoble ensallado al lado de su caotica e impredecible forma de moverse. Pienso en como sería el sexo con ella, los dos, moviéndonos con la música, nuestros cuerpos... pero descarto el pensamiento, la quiero como amiga.

Ella escucha música todo el tiempo. Habla con unas chicas que salen huyendo, cuando empieza a bailar sin previo aviso, interrumpiendo la conversación, como si estuviese hechizada y poseida por una música que sólamente ella escucha.
"Puedes ser todo lo loca que quieras, hoy yo cuido de ti", pienso... "las locas son ellas, pero no lo saben", resuena una voz en mi cabeza.

Bailamos rap ante unos MCs jóvenes e inexpertos, pero llenos de fuerza y de ganas, que es muchas veces lo que falta en un espectáculo profesional... es lo que, a fuerza de repetirse, acaba por irse: la ilusión, los nervios, las ganas de hacerlo bien, no decepcionar a aquellos que creen en ti, no decepcionarte a ti mismo.

Al ritmo de esa fuerza y esa garra bailamos ella y yo, hombro con hombro. Yo marcando con precisión en cada mivimiento los bombos y las cajas y ella fluyendo como el agua más auténtica, sin miedo a nada.Hoy San Juan, misma playa, luna creciente, cientos de opciones, Dios dirá... temo desear besarla, pues se que sería el principio del final. No quiero una relación especial, quiero que folle con quien quiera, quiero que me lo cuente y yo contarle a ella el último polvo con Patri. La quiero como amiga, porque la quiero de verdad, porque no quiero perderla. Pero, Dios dirá...

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