"Om Mani Padme Hum...

... es una de las expresiones más bellas para describir la esperiencia suprema, y significa 'el sonido del silencio, el diamante en la flor de loto." , Creer en lo imposible antes del desayuno, Osho


Al principio pense en hablar de vinilos, de como las máquinas de grabar vinilos, pueden convertirse así, por milagro, en máquinas de hacer diamantes. Pero entonces me acordé que eso ya lo había escrito... http://www.fotolog.com/saltandoalvacio/18041949, quizás no fuera ahí donde explico que los vinilos se graban con diamantes, que dos pequeñas bobinas (como pequeños altavoces), transmiten la música de Dios, digo!!, del amplificador, a una aguja de diamante que literalmente, dibuja la Música sobre el mundo, digo!!, sobre el vinilo.

Pero luego pensé en relataros mi experiencia de iluminación, hace 2 años, llevaba yo un símbolo Om en la nuca. Mi hermana me lo dibujó con una máquina de cortar pelos de la nariz, con la que se hacen unos dibujos muy chulos en el pelo o en la barba. Pues con ese símbolo grabado en mi nuca, invité a mi hermanita de 16 años a un viaje de alucinógenos psilocibes cubesis, en Ortigueira, el festival que reune un universo paralelo de 12.000.000 de tiendas de campaña mezcladas en planos, de tal manera que los saltos entre conciencias son muy fáciles. Era mi séxto o séptimo año, para mi hermana el primero, y fuimos 3 días antes de que empezaran los conciertos, para disfrutar del preambiente de lo es un universo en el que en todos los instantes, absolutamente en todos, alguien se está marchando y alguien está llegando. No necesariamiente en relación 1 a 1, pues el sábado se alcanza el éxtasis, creándose un impresionante mundo lleno de tiendas de campaña que, cual setas, lo pueblan absolutamente todo: desde el bosque, hasta la playa, sólo el mar limita el crecimiento de esta forma de vida llamada HUMANOS.

Algunas Fotos del 2004...

Pues en este lugar tan cercano al paraiso, en la primera noche, frente a una hoguera y antes de hacer algunos malabarismos y bailes con el fuego, tomamos una buena dosis de setas psilocibe cubensis, de mi coseña personal, para la ocasión.

El viaje empezó precioso, a mi hermana fué a la última a la que le subió, pero cuando comenzó, no podía creerselo.

Seguí un seguro y habitual camino del fuego. Símiles de la existencia con el fuego, con su luz, con su calor, con su necesidad de nuestra mano creadora, para alimentarlo, como símbolo de hogar, etc. Sentí que estaban seguros y preparados para iniciar el viaje, así que les dije que se levantaran, que teníamos que movernos... al principio sintieron miedo, el universo era seguro cerca del fuego, pero oscuro más allá de la segura luz de sus llamas. Pero se levantanron y me siguieron. El miedo desapareció en el cuarto paso, pues la belleza del mundo que se mostraba ante ellos era infinitamente más deslumbrante que el miedo. Las frases empezaban a quedar a medias, pues las palabras no eran suficientes para descrbir la belleza del mundo y por ende, innecesarias, pues nuestras mentes, como si de una sóla se tratara, comprendían totalmente lo que cada uno de nosotros tan siquiera comenzaba a decir...

- Es como...

- Sí, eso, exacto...


La arena parecia agua, del cielo llovían estrellas y el mar nos dedicaba su canción. Para mi estaba siendo un viaje inmenso, precioso, perfecto, me sentia todo seguro y sin límite. Llegué a ejecutar alguna acrobacia de capoeira, decepcionándome por lo sencillo que resulto finalmente, tan atrevido intento.

Pero en ese estado de seguridad, sentí el habitual desasosiego y falta de certeza en mis aproximaciones a los límites de la existencia. Algo dentro de mi me volvía a empujar al mismo sitio: "Aprovecha, ahora, busca la verdad en ti." Me decía algo desde lo más profundo de mi mismo.


Les hice moverse, sentí hambre, les convencí (un poco contra su voluntad), de volver al campamento, a comer. Pero algo pasaba, ya no estaba todo bajo control, me sentía perdido. Llegamos y encendí el fuego y trate de crear ambiente. Pero cerca, un grupo de borrachos gritaba excesivamente para nuestra sensible percepción expandida. Tan expandida, que empezó a mezclarse como una con la suya y su nuestras realidades se fundieron en una sóla mente y ellos sabían los que estabamos haciendo nosotros y nosotros sabíamos lo que estaban pensando ellos. De pronto sus frases se mezclaban con nuestra conversación, no se si de casualidad o por voluntad de ellos. Necesitaba moverme, algo me empujaba y me levanté y me moví.

Me alejé unos metros de allí, me sumergí en la belleza de la última luz que alumbra el mundo, antes de que la sombra haga presencia y entonces no haya nada... En esa hermosa última luz de la vida, escuché que uno de los borrachos, respondía a mis pensamientos, de forma directa. Me giré y lo entendí, me empecé a reir y les dije: "jajaja, no existís, os ha creado mi mente, sólo existís dentro de mi mente". Se quedaron confusos y luego un poco mosqueados, yo lo sentía con claridad, percibía como ellos sentían la totalidad de mi mente, era algo por encima de ellos. Pero sentí miedo.

Me di cuenta que eran al menos 6 y que se iban de malos y de pronto subieron el tono de voz y yo sentí más miedo. Se estaban haciendo fuertes y yo tenía que cuidar a mi hermanita, tenía mucho miedo. Pero mis compañeros parecian ajenos a todo ello, percibian otro universo, mi mente era la única en conflicto. Mi hermana me sonrreía con una mezcla de admiración y serena confianza y Felipe parecía muchos universos lejos de allí, ajeno a todo. Todo esto ocurría mientras yo sacaba una navaja para cortar alguna cosa y mi hermana mentalmente me envíaba la imagen de un yo poderoso, con un arma, venciendo a todos los enemigos. Pero yo sentía mucho miedo, y mentalmente le supliqué que renunciara a ese pensamiento, que el camino era la paz. Algo en mi me decía que el otro grupo (al que no me atreví a mirar directamente ni una sóla vez desde que comenzó el miedo), el de los borrachos malvados, no tenían ningún interés en nosotros realmente, y que muchos de ellos, ya se habían olvidado de nosotros. Pero el miedo era más fuerte y aun sin mirarles, cerré la navaja de forma que todos lo vieran claramente y propuse irnos a las tiendas. Como se negaron, decidí retirarme yo sólo y confiar en que seguirían mi ejemplo.

Y comenzó la pesadilla. Mi mente correcta me decía que mi hermana y felipe estaban a salvo, que seguramente ya estarían en sus tiendas. Pero el miedo me hacía oir con más fuerza que nunca la conversación del otro grupo, en la que a pleno grito hablaban de esa zorra. Sí, de la zorra esa de la tienda de al lado. Y en mi mente con toda claridad, mi hermana aceptaba su propuesta y decidía ir con ellos, ir a jugar con ellos. Ellos se agitaron y yo me asomé, cuando superé un poco el miedo, y miré, para ver sólo tinieblas, la hogera apagada, gritos, risas y poco más. Temía preguntar y que mi hermana no estuviera en su tienda, así que volví y elegí la fé de la coordura y de la mente correcta. Mientras en mi mente consciente se seguían dibujando y escuchando imágenes de mi hermánita siendo follada por 3 o cuatro tíos a la vez. Sabía que era falso, pues pasaron dos chicas cerca de la tienda diciendo: "Hola chicos, queréis que nos enrrollemos delante de vosotras". Y aprobeché para preguntar, poco después, sin asomarme, con el corazón en un puño: "¿habéis oido eso?".
Respondieron tanto mi hermana como Felipe con algo así como: "sí tio, estoy flipando mucho". Mi hermana estaba en su tienda, segura, con un inmenso viaje, creo que añadió algo como "no sabía que el cerebro pudiera funcionar a tan alto rendimiento, quiero apuntar todo lo que se me ocurre, pero no puedo, porque una nueva idea me maravilla y no me deja escribir".

Ahora tenía la total certeza de que todo había sido irreal, pero mi potencial seguian en aumento. El perdón de la situación anterior me llevó a una nueva situación. Mi mente se expandió y derrepente Yo era Ortigueira. Se hizo el silencio más absoluto cuanto tomé conciencia de esto. Agudicé el oido, pero no oia nadie hablando en todo mi oido con alcance expandido. Entonces pensé: "si yo soy Ortigueira, voy a provocar un Grito". El grito es un efecto maravilloso de este festival... en alguna parte alguien empieza a gritar y a su alrededor lo imitan. Entonces los que esuchan el grito cerca gritan y los que lo escuchan lejos, esperan. El grito, como una gran ola, recorre los 5 kilómetros de zona de acampada, llegando desde muy lejos y marchándose muy lejos.

Y el grito comenzó... me sentía maravillado, estaba escuchando el grito, pero era más, ¡Yo era el grito!, me sentí correr entre las miles gargantas del festival y sentí como se movia por él y era yo el que lo movía... ahora más cerca... ahora hacia la playa y el grito se movía y las miles de almas del festival eran yo y mi mente eran ellos... entonces pensé: "estoy dentro de todas las mentes, soy todas las mentes, entonces, ¿podéis oir lo que pienso?". Y escuché: "síiiii, te oimos", "siiii", "siiii", la gente murmuraba asombrada: "¿habéis oido eso?". ¡Estaba mavarillado!, comprobé que tenía tacto, palpé la tela de la tienda y vi un bicho en el techo de la misma. Veía, sentía, oía!!!, pero no me lo creía del todo. Entonces pensé: "Si podéis oirme decid ¡Hola!!", y escuché, al menos media docena de voces distintas, en distintos puntos que decían "¡Hooolaaa!". Entonces volvió el miedo.

Temí no ser lo bastante bueno, temí inculcar pensamientos negativos en otras mentes, sentí que ser Ortigueira era una gran responsabilidad: miles y miles de personas de fiesta, alcohol, fuego y desfase. Entonces llegó otra mente y tomó el relevo. Yo ya no era Ortigueira, pero mi mente estaba muy expandida y comencé a viajar entre existencias.
Me di cuenta que había un número limitado de mentes creando otras existencias. Se presentaban en mi conciencia como cabezas sin cuerpo y cuando entraba en ellas, descubría inménsos universos, con seres distintos, leyes distintas y yo podría manejarlos, más bien, podía serlos mientras estaba allí. Yo era la mente de esos universos durante unos instantes, pero poco después sentía como que me echaban, me decían que ese no era mi trabajo, que controlar esos mundos era cosa suya.
Seguí viajando de mundo en mundo, hasta que encontré uno de sufrimiento del que nadie me hechaba. Sentí como recibía una palíza, tenía la certeza de que estaba ocurriendo, con todo detalle, pero yo sólo era espectador. Luego retorné a la noche de San Juan y sentí como seguía estando allí, que en aquel viaje de seta había soñado todo lo que creía que había pasado en los últimos meses. Que todo había sido un sueño, que aun estaba en aquella playa, con aquellas hogueras, que todo lo demás era una ilusión.

Mi mente comenzó a ser caos, el miedo volvió con más fuerza que nunca y, como si estubiese atrapado en un torbellino, mi mente recorría las escenas de la paliza, de los mundos, de la noche de San Juan, de la gran mentira, a toda velocidad. Mile de imágenes a toda velocidad circulaban ante mi, me estaba volviendo loco, totalmente loco, estaba sintiendo como si nunca más fuese a ser capaz de existir fuera de ese torbellino de caos y de miedo, me atenazó, me atrapó, no quería eso, no, no quería estar toda la vida así, loco, sufriendo miedo constantemente. Entonces pensé: "Ya está: ¡Suicídate!".

Mis manos se acdercaron a mi garganta con la seguridad de que tenía la solución. Entonces paró. Me sobrevino el conocimiento. "Todo pasa, esto pasará", pensé, y comencé a calmarme...

A lo lejos escuché como comenzaba a sonar Chambao... "déjate llevar... por las sénsaciones... ", la música era deliciosa, me acariciaba, me mimaba, me levantaba, me limpiaba y me llenaba de alegría. Yo sabía que era mi mente la que lo había hecho sonar. Sabía que lo había conseguido, que ya no había nada que temer. Me relajé, me liberé, me solté y dejé que la música me transportase suavemente, fuera del mundo.
Como mecido por un coro de ángeles, sentí que me llevaban... era feliz, escuchando esa música, pero de pronto me di cuenta que una música infinitamente más bella comenzaba a sonar... no era música exactamente, era más bien... como... campanas... comenzaron a sonar infinitos coros de campanas con una belleza infinita cada una de ellas, creando la más sencilla y la más hermosa armonía jamás escuchada, me sentía elevándome en un extasis de luz... y entonces sentí que llegaba a alguna parte... sentí que me daban la bienvenida... eran seres como animales de peluche, no podía verlos exactamente, había demasiada luz, pero de ellos se desprendía una sensación de infinita luz, amistad, bienvenida y amor. Sonrrientes y bienaventurados, esos seres esas sensaciones de amor infinitos fueron testigos de mi decisión: "quiero ir hasta el final". Satisfechos, alegres y felices sentí como asentían, mientras me "elevaba" aun más.

Entonces.


Lo sentí.


Era Yo.

El Sonido del Silencio.


Sentí como Era...

Y como volvía a Ser en mi Infinita Existencia.

Como latidos del Ser, sentía como cada instante infinito Era.

Ahí está.

Otra vez.

En medio del silencio, lo sentía todo. Sentía instantes. Estaban, Eran. Absolutos cada uno de ellos, cada cual más hermoso e inmenso que el anterior, uno al mismo tiempo, sin más definición, Era.

Amorosamente fuí devuelto lentamente a mi cuerpo y poco después me dormí.


Al día siguiente vi a la persona que más avanzada está en el universo, en cuanto a deshacer universos, que conozcó. Y se lo conté. No se sorprendió, no le dió demasiada importancia, símplemente me dijo: " Claro, es por el símbolo que llevas grabado en tu nuca."







2 comentarios:

☆ Liz Crystal ☆ dijo...

¡TE QUIERO MUCHO, SANTI! ;)

Gracias, gracias, mil gracias por tus palabras. Necesitaba leerlas; necesitaba recordar que no estoy sola y que estás para animarme aquí, ahora y siempre.

¡Claro que sí! Nos vemos prontito...

:)

☆ Liz Crystal ☆ dijo...

JAJAJA Sí, ya lo vi al texto. ¡Qué lo disfruten!

Besos :)