Esperando...

Espero al instante siguiente, espero un latido más y otro y luego otro.

Me siento a esperar porque se que la espera es larga y no tengo nada mejor que hacer que sentarme a obserbar como caen los granos de arena del relog de la vida. Granos que ayer recogi del desierto de la existencia, del eterno caminar por dentro de uno mismo, por la inmensidad de la nada en la que resido como residente. Presido como presidente mi presencia. Presidiario de mi carcel, llámala cuerpo, yo lo haré por ti y así escaparemos juntos.

Salto... al vacío, a la vida, a la comba, la barrera del metro, las fronteras, las murallas de la gente, las vidas y existencias.

Tengo luego soy, lo que poseo es lo que soy, todo lo que me rodea es igual a yo. Pero no me veo reflejado en nada de ello y ni mucho menos en lo que digo. Palabras sin sentido para llenar una espesa espera. Lo dejo, seguro que hay algo mejor que decir en otro momento, en este no, en este ya no...

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