J.

"Su amor, como el de Dios, era total, impersonal, no-selectivo y completamente abarcador. Él trataba igualmente a todos, desde el rabino, a la prostituta. Él no era un cuerpo. Él ya no era un ser humano. Habia pasado por el ojo de la aguja. Había reclamado su lugar en Dios, como puro espíritu. Esto es no-dualismo puro, una actitud que, junto con el Espíritu Santo te conducirá a lo que eres. Tu y J sóis la misma cosa. Todos lo somos. No hay nada más, pero necesitas más entrenamiento y más práctica para experimentarlo.", La desaparición del universo.

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