Amor.

Amor, todo es amor, emanaciones puras de amor sencillamentes sencillo. Aspiraciones absolutas al más absoluto de los absolutos... Nada, de nada en la que andamos... Todo, a Él aspiramos....

Aspiro este aire insustancial, vacio, vacuo y me pregunto porque tengo que seguir sufriendo esta existencia carnal. Vuelve mi inicial sentimiento de repulsión hacia la realidad. ¿Porqué no puedo encontrar la liberación ya!??!, soy un niño pequeño que patalea y grita: ¡yo quiero! ¡yo quiero!. Pero no es esa la imagen que quiero imaginar. No, prefiero ser el niño inocente que camina confiado por un bosque oscuro y lleno de lobos, sabiendo a ciencia cierta que nada en esa aparente oscuridad puede hacerle daño, pues la inocencia me proteje...

A veces me ataco a mi mismo. Me arranco la piel, hace ya tiempo... ¿será la culpa reprimida?, ¿El deseo de autocastigarme por.... por nada puedo autocastigarme, pues no he hecho nada malo en toda mi existencia presente, pasada o desde los orígenes mismos de mi esencia, nunca. Jamás he cometido ni un sólo error, porque nada de lo que ha ocurrido desde el Big Bang, ha ocurrido realmente. Todo es un sueño...

Y a demás, el Amor absoluto que es Dios y que es lo único que existe, no tendría cabida para un concepto como el de "castigo". Cuanto más intuyo el reino de los cielos, más extraño me siento aki, menos ganas tengo de kedarme... quiero volver al hogar, a la inocencia... quiero que termine el ciclo de muerte y nacimiento... pero de nuevo soy un niño pataleando, debo tomar responsabilidad de mi pedacido de mente, debo iniciar lentamente la autoformación, para poder retornar... todos los años que me lleve este proceso no serán ni una insignificante chispa de tiempo, en la inmensidad del tiempo del sueño; eones de falsas apariencias, que por fin parece que tienden inevitablemente hacia el fin... a la desaparición del universo... al regreso de la mente al hogar, el regreso de todos nosotros al Amor.

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