Palpita en mi interior, lo hace en todas partes. Es el pulso del universo, el tic tac, tic tac, tic tac, de la vida misma; el ritmo sobre el que se montan las improvisaciones, el caminar distraido de la gente. Es el alma del mundo, que nos habla sin palabras, que lo hace con símbolos en intervalos iregulares llamados: instantes.
"Los sistemas de símbolos, o códigos de significado, son los vehículos a través de los cuales se produce el pensamiento: por su propia naturaleza, son sistemas abiertos y creativos. La mente del hombre, mediante el uso de símbolos y funcionando de acuerdo con los principios estructuralistas, puede crear, corregir transformar y recrear productos, sistemas y hasta universos de significado totalmente distintos.",ARTE, MENTE Y CEREBRO
Si el pensamiento se basa en los sistemas de símbolos, es lógico pensar que los individuos de esta sociedad, son educados siguiendo un sistema de símbolos concreto. Por implicación, no podemos percibir o retener, aquello que escapa a nuestro sistema de símbolos; así, cualquier percepción "irreal" o "anormal" (definiendo como irreal o anormal, todo suceso que escapa a nuestro sistema de símbolos establecido por esta sociedad), quedará excluida de nuestro pensamiento-recuerdo y por lo tanto no dejara huella en nuestra experiencia.
De la misma forma, que el sistema de símbolos de los médios de comunicación, han destruido el hecho, la realidad, de que Bush atacó Irak por las inexistentes armas de destrucción masiva. En un caso de manipulación específica del sistema de símbolos global a través de los medios de comunicación.
Nosotros destruimos todos los pensamientos, creaciones o ideas, que pueden atentar contra nuestro cómodo sistema de valores occidental. Así son necesarias periódicas limpiezas de conciencia, con donaciones, para mantener mantener silenciada la parte de nuestra psique que clama contra la injusticia.

La sociedad-vida occidental, nos lleva a minimizar y reducir nuestro sistema de símbolos a: futbol, consumo, televisión y trabajo. Así es que la mayoría de los individuos de esta sociedad, limitan su pensamiento a estas ramas. Extendiéndolo como mucho a la seguridad, la competición, el egoismo o la sobervia.
Sin darnos cuenta, poco a poco nos vamos alejando de nuestros instintos, de nuestra intuición y del lenguaje de la naturaleza. En nuestro sistema de valores, se clasifican las ideas nuevas o distintas(a las sociales), como falsas, erroneas y peligrosas. De manera que el subconsciente las entierra, para proteger la integridad de nuestro personaje social.
Conceptos como: "Soy un espíritu que habita en un cuerpo". Pueden ser dichos y "creidos", pero en realidad, rompen con nuestro sistema de símbolos y realmente, siendo sinceros, no podemos aceptarlos como si fueran "verdad".
Podemos decir: "Yo creo en la reencarnación". Y sí encajará con nuestro sistema de símbolos, porque es una palabra común, aceptada. Pero analizándola, en profundidad, descubrimos que no aceptamos el significado último de la afirmación, los símbolos más sencillos que componen nuestro símbolo "reencarnación", se apollan en libros, nacen de opiniones o comentarios; en lugar de surgir de una profunda creencia en el alma o en la eternidad de nuestro ser.
Los auténticos lo llaman: Glaseado. Que es un bonito y sabroso polvo blanco, que cubre y hace atractivos falsos contenidos.
Un sistema de símbolos abierto, lleva a un pensamiento abierto. Pero la construcción o reconstrucción de los sistemas de símbolos, es un verdadero desfío.
En mi opinión, el primer paso para ello, es eliminar el juicio. El juicio encaja cada hecho en una casilla de nuestro sistema clásico. La ausencia de jucio, nos colocará en posición de analizar situaciones nuevas, vivencias nuevas, experiencias nuevas, obligándonos a buscar razonamientos nuevos, ayudándonos a apreciar características que nos pasaban inadvertidas e incluso haciéndonos construir completos símbolos (Ideas).
Es dificil, pero interesante revisar nuestro sistema de símbolos, de forma abierta y objetiva(tan objetiva que ronde el surrealismo), siendo sinceros con nosotros mismos, aceptando tanto lo auténtico, como lo impuesto y quizás así logrando comprendernos un poco mejor a nosotros mismos.
2 comentarios:
Guau... uuuff... que bueno! jajaja
¿Sabes? Hace una semana, apropósito de una clase de competencias psicosociales, en la que analizamos como los códigos de comunicación facilitaban o dificultaban las relaciones, empecé a redactar un ensayito sobre en tema.
Lo mezclé con los sistemas de códigos que habíamos analizado también en teatro. Escénicamente, se tiene que pretender que los códigos de comunicación y la simbología, entre actor y espectador, sean diferentes a los que establecemos en la vida cuotidiana, inaplicables en cualquier otro contexto que no sea durante la escenificación, tienen que ser únicos! Aunque pocas veces se consigue.
Aún así, sentía que necesitaba más información para seguir redactando. Paralelamente, empecé a leer “las nueve revelaciones”, que era un libro pendiente des de hacía mucho, pero que no tenia ni idea de su contenido.
La sorpresa fue, cuando descubrí leyendo, la relación tan directa que había entre mi búsqueda de información y el contenido del libro.
Igual que la sorpresa tan fructífera y hermosa que me ha dado tu post hoy!
Que bien cielo!
Besitos emocionantes
Sor
Que bueno, está claro, a través del teatro, se pueden construir nuevos sistemas de símbolos, entre los actores y el público, así como entre los actores y la "realidad de la obra". Toda obra que obligue a imaginar elementos, crea un mini sistema de símbolos, nuevo, que despierta un poco nuestra libertad interior. Por eso me gusta tanto el teatro de la improbisación, porque crea sistemas nuevos ajenos a toda norma, dejándose llevar por el "lo que surja", que es el motor auténtico del mundo, más allá del poderoso caballero don dinero(que nada vale, cuando se despliega ante nosotros una obra de teatro).
Me alegro de que te haya gustado-inspirado el post. Creo que es un buen momento para tratar el tema, el universo está inspirado. jajaja.
Besitos, cielo.
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