Amar sin apego, sin posesión, con libertad

(Extracto de un mail a Noe)

Yo sentí como era capaz de amar plena y libremente por primera vez a Ioana. A mi niña Rumana. A la que por cierto a ver si escribo un día de estos e invito a venir a verme.
Y ocurrió de forma natural, en realidad sin quererlo, pero aun así fue un proceso. Desde el mismo instante en el que me di cuenta de que me estaba enamorando de ella, fui consciente de que le iba a hacer daño y me odié por ello. Pero no podía luchar contra el deseo, la necesidad de pasar cada noche con ella. Entonces me fui y luego volví un par de meses más tarde. En ese tiempo ambos enfriamos un poco la cabeza(aunque sólo fuera de la cama, jejeje), lo que sentíamos fue madurando y se convirtió en algo más auténtico y menos impulsivo. Empezamos a plantearnos la realidad que nos rodeaba, las circunstancias. Me llené de ella, pero también de toda la realidad de nuestra situación. De manera que empecé a amarlas a ambas intensa e inevitablemente. Lo que sentía por ella era tan “auténtico”, que no sólo estaba dispuesto a dedicar mi vida a ello, si no que me hacía desear que ella no sufriese lo que yo estaba sufriendo. Llegando en algunas ocasiones a desear que encontrase a alguien que la quisiera y la cuidara con todos los mimos del mundo, sin producirle todos los sufrimientos que yo le estaba produciendo.

En este punto, todo me recuerda mucho la situación en la que Arti te decía que necesitabas alguien a tu lado que te cuide y te de lo mejor. Te ama tanto, que no soporta no poder hacerte la persona más feliz del mundo las 24 horas del día. Pero al mismo tiempo, ama tanto y agradece tanto al universo haberte encontrado, tenerte a su lado, que de alguna forma llega a comprender la esencia misma de vuestro sentimiento. Su esencia trascendente a todas las situaciones y circunstancias. Pues el amor, cuando es puro, sin posesión, trasciende a lo social, lo temporal y lo físico. Solamente se siente, de forma intensa y sin miedo.

Por desgracia, en esta sociedad, desde que naccemos, nos inculcan unos patrones de cómo tiene que ser el amor, de cómo tiene que ser una relación, que nos olvidamos de sentir con nuestros instinto, de forma natural, de corazón. Realizando la más absoluta de las entregas, venciendo al miedo a la pérdida. Una pérdida imposible, porque nada puede destruir la esencia de lo que sentís, de lo que sóis.

En última instancia, yo soy capaz de amar sin apego, sin posesión, porque creo(o quiero creer) que el amor trasciende del hecho, del tiempo y del espacio. Que el amor es algo que te queda grabado profundamente en el alma y que te hace ser mejor persona. Que te aporta más allá de esta vida, que es la verdadera razón por la que estamos vivmos. Y quiero creer que después de la vida, hay algo y que cuando morimos, lo único que podemos llevarnos al otro lado es el amor entregado y recibido. Que el amor es el equipaje del alma.

Es una idea bonita. Pero seamos prácticos. De nuevo un ejemplo: Silvia. Esa niña a la que amo con locura, pero a la que no deseo poseer en absoluto. En este caso el proceso ha sido otro, pero el concepto el mismo. Al principio, día a día me fui dando cuenta de que sentía algo especial por ella. La comunicación con ella me flipaba, pues siempre, siempre podíamos hablar cualquier cosa y encontrar la solución a lo que fuese. Así es como nos dimos cuenta de que yo me estaba colgando de ella. Fue una mierda, porque cuando acepté el sentimiento, comencé a sentir celos cuando la veía hablar con otros, me pasaba las noches controlando todo lo que hacía. Con miedo a perderla, a no poder volver a tenerla en mis brazos. Empecé a sufrir por ella. Entonces lo hablamos, como siempre, lo resolvimos: decidimos dejar de liarnos(de alguna forma tu y Arti, estáis también en este punto). Yo por mi parte, al igual que con Ioana, me esforcé en aceptar e incluso amar la realidad.

Aceptar y amar la situación en la que nos encontramos ahora mismo es la clave misma para amarla a ella. Pues cuando soy sincero conmigo mismo y pienso en Silvia, y siento a Silvia, entonces sé que ella está bien, que es feliz, que está caminando su historia en esta vida. Y yo, que la amo de corazón, me siento feliz por ello y no puedo evitar sonreír cuando se pasa por mi mente. A demás, cuando la siento con fuerza, cuando soy capaz de intuirla como si estuviese cerquita, no sólo la siento feliz con su vida, si no que siento todo el cálido amor que ella siente por mi. Ella sí que es una maestra del amor sin posesión, pues encierra mi mismo sentimiento, sin sufrir las crisis que aun atentan contra mi voluntad.

Por que después de tantos años viviendo y amando como si sólo existiese una forma de amar, ahora es muy difícil liberarse completamente del apego, de la necesidad de controlarla, de saber que es de ella cada poco tiempo, para sentirme bien, como si fuera una droga. De hecho, por eso decidí no acostarme con ella esta última vez que vino, porque me doy cuenta que mi vida está en un momento delicado. Que por primera vez estoy consiguiendo amárme a mi mismo y sacar lo mejor de mi sin necesidad de tener o de anhelar a alguien a mi lado. Y es un proceso que me está costando mucho tiempo, voluntad y esfuerzo. Es un proceso que aun no está completado y Silvia engancha mucho, llena mucho, así que me di cuenta que no estaba preparado para hacerle el amor y después volver a mi desapego.

Se que me estoy alargando mucho. Y aun podría hacerlo un poco más, con los casos de Sorciere y de Fanny. Ambos totalmente distintos a todos los demás y entre ellos, pero con la misma moraleja: para encontrar la paz en el amor, hay que amar a la persona, sus sueños, su mundo, tus sueños y tu mundo. Lograr comprenderlos y equilibrarlos todos de forma plena. Entonces comprendes que el amor nunca es una carga ni motivo de miedo, si no que es un regalo en medio de nuestro camino hacia el lugar que sea. Pues hay algún lugar que está esperando que llegues hasta él y si Arti es tu auténtico compañero, te acompañará algún tiempo, pero sobre todo, estará allí cuando llegues, cuando llegue el momento..

Dicen que el único amor auténtico es el que, cuando dejas marchar, vuelve. Te recomendo de el libro El Alquimista(Paulo Coelho), la parte en la que el muchacho(Santiago) conoce a Fátima en el pozo y como ella le pide que continúe su camino en busca de sus sueños, porque ama tanto al muchacho, como al universo que lo trajo hasta ella y comprende que él aun tiene una misión que cumplir, antes de poder estar con ella.

4 comentarios:

kaotika_amelie dijo...

Sabes ke ese libro lo deskubri x konsejo tuyo. Sabes tb ke me flipo, hasta tal punto que se ha okupado uno de los primeros puestos en mis libros favoritos. Lo ke aun no sabes es ke el otro dia el destino me lo planto justo delante de mi kara, en una tienda de segunda mano, para ke lo komprara, komo llevaba keriendo desde ke lei la ultima pagina.

El destino es algo muy magiko, amigo, y maravilloso, sorprendente e inalterable. Espero ke el tuyo te reserve regalos muy especiales, o al menos ke te hagan sonreir. Seguro ke si.

:) Buen jueves!

Santi dijo...

gracias.

sorciere dijo...

Que hermosa reflexión...

Dulce día!

sorciere dijo...

Que hermosa reflexión...

Precisamente hoy, leí la Octava Revelación, que habla sobre la adicción a otras personas. Hace una exposición de como nuestra forma de socialización nos hace adictos a otras personas y como podemos desenfocarnos y amar, como tu dices, amar de verdad, amar libremente. (que casualidad jiji)
Cuando pueda haré una reflexión en el blog.

Un besito y feliz día!