De vuelta a la música

Me doy cuenta de lo dificil que es escribir con un gato entre las manos, me doy cuenta de lo mucho que echaba de menos bajar música del Emule(maravilloso programa, mi más sincero agradecimiento a Merkur), me doy cuenta de lo poco des-cansado que estoy, me doy cuenta de lo que ensucia la señal de audio el ampli.


Suena Him, Join Me... cuanto tiempo, yo, desconectado de la música... ja!, que absurda irracionalidad. Porque trabajé grabando música, dejé de escucharla. Por pasarme los días intentando que sonase bien, con una aspiradora sonando de fondó, dejé de escuchar la música, para asistir temeroso o frustrado a una grabación de un vinilo de dudosa calidad. ¿Suena lo bastante bien?, ¿Cuanto es bastante bien?, ¿Cuantas veces he intentado grabar este disco ya? ¿Cuanto más me va a durar esta aguja?, ¿Tendremos suficiente dinero para pedir otra?. Grabar vinilos con agujas defectuosas, es la actividad más frustrante a la que me he enfrentado en toda mi vida y no soy de las personas que escapan de la frustración. Cada sensación, deja un determinado sabor de boca y el sabor amargo o agrio, no es necesariamente desagradable, no desde el momento en el que descubrimos que existe...

¿Y yo?, ¿Existo? El momento de más paranoia de mi vida, fué estando de seta en este último Ortigueira y me sumí en las profundidades de la paranoia, hasta tal punto que llegué a pensar que nada era real, que en realidad, estaba viviendo una paranoia producida por las setas que me comí... ¿Cuando?, ¿Desde que puesto de setas todo dejó de ser real?, ¿Existe algún punto de referencia en mi memoria, desde el que pueda decir: Esto es real? Yo lo ubiqué en un mes antes: San Juan, extraña noche; y dutante unos instantes, estuve convencido de que aun estaba en esa noche y que todos mis recuerdos hasta Ortigueira, sólo eran paranoias producidas por el puestazo de seta extremo, que ya era hora de despertar, de que me bajase y de volver a esa noche, donde el mundo realmente era real.

Hay que joderse, como se me pira... Ahora estoy comiendo pizza y tengo el brazo un poco dolorido, de sostener la cámara en alto durante más de una hora. Pero ha valido la pena, esa misma cámara descansa a mis pies y contiene un concierto mazo guapo del Ambito y una battle de mcs y una sesión de Dj Sub, puta máquina, corte nº 10.

Y hoy volvimos a jugar a Magic, Baloo llevaba tiempo ganando, así que he reecho la baraja, lo he visto claro: negra, contra su rojo-azul. Juego de fuegos fatuos y pesadillas, rituales siniestros para los drenajes de vida y resucitando sin parar. He vuelto a sentir como se desarrollama un combate igualado, de mucho juego, muy rápido. Perdí 2-3, pero por muy poco.

Y se me ha jodido el limpia del coche, y hoy llovió a saco, y he pillado el coche de mi hermano, y el Ambito me ha cogido de chico de los recados y me ha gritado a coro "¡Urilla!", pero también Ricky me miró a los ojos mientras rimaba mi nombre. Así que todo queda en juego de fuerzas, balanceadas, que se equiliban. Pero de todo esto he aprendido algo: voy a arreglar el coche. Mi dama blanca, que tiene mazo mala cara y no pué ser. Es mi compañera de viaje y se merece mejor trato.

Son tiempos de responsabilidad y de límites y de cambios y de juicios y de evolución...

¿Con cual te quedas?

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